Así de sencillo, no merecimos ni el empate, pero esto es así, unos días te da y otros te quita. Si tengo que hacer un balance  no sé ni por donde empezar, pero contaba con ello, algún día tendríamos que hacer un mal partido, lo hablé con los jugadores, era necesario estar preparados para sufrir. Kobe nos metió en nuestra cancha, nos cosió a estrategias, de hecho los goles vienen a balón parado, no directos, pero tras jugada a balón parado. En la primera parte nos marchamos 2-1 y nada más empezar la segunda nos hacen el tercero. La única consigna, en las condiciones que estábamos, tras un largo viaje, tras cuatro partidos de alta intensidad, con un rival fortísimo y motivado, era llegar al final sin que hiciesen la renta mayor. A falta de seis minutos aproximadamente, con portero jugador empezamos a competir, mal pero a competir, a jugar a otra cosa que no era nada, pero que con estos equipos o haces eso o pierdes. A falta de cincuenta y ocho segundos marcamos el 2-3 y a tan solo cinco segundos del final el empate. Gracias Papa Noel.

>