Yo conocí a Benjamín en Agosto de 2019. Fue por allá cuando nos reunimos en Bangkok aprovechando la celebración de la AFC de ese año. Él era parte importante en el casting que el club estaba haciendo para encontrar entrenador.

Con él ha sido todo muy fácil desde el principio. Hablamos el mismo idioma en cuanto a ideas de vida. Y por qué no, es de agradecidos reconocer su papel en el equipo este año.

Normalmente todos se fijan en los jugadores, a veces en el entrenador, pero pocas en las personas que, detrás de todo lo demás, trabajan sin descanso, con vocación y dedicación absolutas.

Benjamín siente Chonburi como nadie. Él ha sufrido mucho en los últimos años, sin poder hacer prácticamente nada. Era una obviedad que yo tenía que darle un papel importante por su experiencia, por su forma de entender las cosas, por su ambición, por su carisma en la sociedad tailandesa, por su educación y por su elegancia.

Es una persona muy admirada en este país por su voz, canta como dios. Es muy querido. Si venís a un partido de Chonburi podréis comprobar como los aficionados, al acabar el partido, a quien más reclaman es a Benjamín. Ni jugadores ni nadie más.

En los momentos más delicados, el efecto volcán que me domina sin control, él lo ha controlado. Cuando se le ha necesitado en el barro, ha sido el primero en tirarse y ensuciarse, cosa que otros han evitado. También estuvo en partidos importantes, empujando desde abajo.

Podría hablar de él mucho más, hay demasiadas experiencias ya vividas en tan poco tiempo. Pero, es un simple agradecimiento y reconocimiento por su ayuda, comprensión y apoyo. En pocos clubes de los que he estado, una persona de la dirección me hizo sentir tan valorado.

Esto no se acaba aquí querido Ben y tú, más que nadie merecías este título… ¡Vamos!