Cada uno debe ser reconocido por sus méritos. Yo, como entrenador, no puedo anteponer el papel principal del grupo a un solo jugador y, tampoco puedo dejar de agradecer él en particular, su aportación en los momentos más complicados.

Muchos pensarán que ganar el título ha sido un camino de rosas. El equipo tuvo muchos problemas en el comienzo de la temporada, sobre todo, por la dificultad de adaptarse a un nuevo método, sistema, estilo, personalidad de un entrenador también muy particular.

Mientras unos se quejaban y hacían trampas, nosotros avanzábamos sin pausa.

Nattawut Mayalan ha sido mi mayor soporte desde que comenzamos allá por octubre 2019. Ha tenido que reconvertirse en algo que no era y ha descubierto todo lo que puede llegar a ser. Ha demostrado ser sin duda alguna un gran capitán. Sin él, yo no hubiera podido hacer bien mi trabajo.

Me ayudó con los jugadores jóvenes. En los momentos complicados de partido, él, como líder pedía el balón y le quitaba presión a los demás. Cuando tuve malos momentos él me balanceo mostrando un carácter ganador. A veces, hasta se enfrentó a mí como lo hace un auténtico guerrero, con honor y pensando en el bien del grupo.

Para mí, si deja de jugar a fútbol sala va a ser una pérdida dolorosa. En ese sentido no puedo negar el aprecio personal que le tengo y no quiero celos porque admiro a mis jugadores pero, es justo que yo le haga este pequeño homenaje.

Ya sabíamos que eras muy bueno “Don”. Ya sabíamos que la manejas como nadie. Ya sabíamos de tu compromiso y dedicación. Ya sabíamos que eras imprescindible. Ahora, yo certifico lo que ya intuía: no tienes límites. Sólo tú los puedes poner.

Me siento muy agradecido por todo lo que has hecho por mí y por el equipo, siendo la base de todo lo conseguido.

Kob-Kun-Krub…