No tengo duda de que perderemos partidos, que vendrán momentos difíciles y de inseguridad, de alegría y tristeza. El fútbol sala es una montaña rusa que se combate única y exclusivamente con regularidad, paciencia, es un largo camino el que aún nos queda por recorrer.

Regularidad para afrontar los buenos y malos momentos. Gestionarlos será fundamental. Creer e insistir, analizar y saber dar un paso atrás, también adelante, siempre es algo que está en mi cabeza. Podemos llamarlo “adaptación” y es fundamental para el desarrollo personal de cada uno de nosotros.

Estos jugadores, hasta ahora, merecen mi más sincera admiración por cómo se están esforzando. Han sido meses duros, con cambio de hábitos, modelo de trabajo, tener que conocer y soportar (¿por qué no?) a un nuevo entrenador, a veces complicado pero que intenta guiarlos, no sé si de forma correcta pero sí de la única manera que sé.

El de hace dos días fue un partido duro por todo lo que representaba. Era el primer test serio de la temporada para todos los que rodean el fútbol sala en Tailandia. Para mí uno más, pero lo entiendo. De hecho, creo que fue el rival que menos nos exigió tácticamente.

Este post no deja de ser una felicitación a mis jugadores porque viendo el partido, en casa, sin estrés, pude disfrutar y, al fin y al cabo, lo que me gusta es el buen fútbol sala. No era fácil.

El adversario, que seguramente estará peleando por el título, nos exigió mucho a nivel físico. Es sorprendente su nivel, ¡cómo corren! Están por encima del resto. En el contacto también, tal vez los árbitros debieran proteger un poco más a todos los jugadores, son ellos los importantes (los de todos los equipos). Me gustó Takham, te aprieta, te agobia y te hace pensar.

Pero, siempre hay un “pero”, viene lo peor. Estructurar nuestra cabeza para no perder de vista el objetivo, que no es más que disputar los próximos tres puntos. Tal vez ni eso,  será mejor centrarse en ir entrenamiento a entrenamiento.

Somos un grupo que tiende a excederse en la confianza. Cada vez menos y por eso, invertimos mucho tiempo en presionar para que ello no ocurra. El respeto hacia todos los contrarios será, junto a otras actitudes, primordial para poder avanzar con dignidad.