Ver, pensar y decidir. Ayer comenzó la liga y no es fácil para mí después de un resultado así, no estar contento. No quiero aprovecharme para que después, eso, me debilite.

Ganar así no me gusta. Con la sensación de que hay un momento del partido en el que has perdido el control. ¿Por qué? Yo no lo sé

Trabajar conmigo no es precisamente fácil, se necesita tiempo, mucho, para conocerme. Sé de las dificultades que la vida nos va a ofrecer. Ya espero las adversidades por la trayectoria de este club en años anteriores, por el peso de la camiseta. También me siento listo para protegerme de lo tóxico y añejo del ambiente. Para lo que no estoy hecho es para no afrontar cada minuto de mi vida sin intensidad y, por ende, los que me rodean también deben hacerlo.

¿Dije “intensidad”? Quise decir “Actitud”. Tal vez me traicionó mi subconsciente. Ser intenso no es malo, no ser calmado es terrible. Tengo la oportunidad de disfrutar de esto en un lugar privilegiado, con unos jugadores excelentes y, no quiero dejar pasar la oportunidad ni un solo segundo.

Ganar es siempre positivo si somos capaces de ver cómo lo hicimos y por qué se dio el resultado. Tal vez puedan parecer palabras vacías pero los que me conocen saben de qué hablo.

El fútbol sala se ha extendido muy rápidamente por el mundo. Ningún equipo te lo pondrá fácil y debes ser altamente competitivo. Busco cada error como si fuera un tesoro, para poder retenerlo, analizarlo y corregirlo.

Creo que nos merecemos mucho. El trabajo fue brutal y difícil. No es momento de regalar ni el más mínimo esfuerzo. Adoro a mis jugadores, pero más me gusta el grupo. Lo que nos falta, confío plenamente en poder dárselo o de lo contrario, habré fallado.