Al entrenador normalmente le asociamos artículos relacionados con su “soledad”, que la tiene. Es un elemento aislado, poco deseado, que normalmente molesta, cuestionado por sus decisiones cuando acierta y cuando falla, criticado y lo que es peor: NADA RESPETADO.

Ser entrenador no es sencillo. Muchas noches sin dormir y días sin descanso en busca de algo que sólo nosotros sabemos.

¡No hay problema! Eso ya pertenece al pensamiento general de la gente, el entrenador es un bicho raro.

Y está foto de cabecera. En mi opinión lo dice todo.

Seguramente la persona que lo ha escrito, lo más redondo que vio en su vida fue tetrabrik de leche. Eso no le quita su derecho a opinar, pero, está obligado a respetar. Es un titular doloroso. ¿Qué pensará la familia de ese entrenador? Mejor dicho ¿Qué sentirá?

A mí me ha pasado, me sigue pasando y me pasará. Claro yo no soy popular, duele lo mismo. Es inevitable evitar que estás cosas lleguen a tus personas más cercanas, a las que sufren por ti.

“…le queda grande…” Entonces, deduzco que esa persona que lo valora piensa que es un entrenador pequeño, sin conocimientos, sin carisma, sin experiencia, de un perfil bajo. ¡Vale! Lo acepto, acepto que pienses eso de él, como lo puedes pensar de cualquiera pero no lo expongas tan fácil y desconsideradamente, piensa en el daño que haces.

Tal vez, dicho de otra forma, su opinión quedaría igualmente plasmada y no sería, en la mía, una enorme falta de respeto, un juicio de valor, sin fundamento, a lo loco y, perjudicial.

…le está costando adaptarse…

…la conexión con los jugadores parece no funcionar…

…necesita más tiempo para ser entendida su metodología, ideas, etc…

No es necesario que le gustemos a todos. Obviamente ni todos los jugadores, ni todos los directivos, ni todos los aficionados, ni toda la prensa, ni nadie, tiene que entender o identificarse con nuestras ideas, nuestra personalidad. Respetarnos, todos.

No hay escrúpulos. No se necesita respeto con tal de vender, ocupar, dañar, ser parte de…

En estos tiempos parece que todo da igual, que se puede hablar sin pensar y sin pagar por el daño que se hace. El entrenador, y esto me quita las ganas cada día más, enormemente expuesto, pasa al peor escenario, el de no ser respetado como cualquier persona.