Primera media semana de trabajo. Siete sesiones cargadas de concentración y responsabilidad. Somos pocos y, no nos vamos a quejar. No vamos a intentar cambiar el mundo, vamos a intentar adaptarnos a él, estoy seguro de que es el camino correcto. Perder tiempo…eso lo dejamos para los que lo tienen.

Trabajaron muy bien los chicos. Nada más. Es lo único que me importa.

Aprovecho el post para compartir algún pensamiento. No me pidáis que sea lo que no soy. Aunque el deporte nacional sea aparentar saber de todo y querer saber de todos, yo voy a seguir con mi minúscula actividad social. Trabajo y familia, siendo familia también mis jugadores, cuerpo técnico, jefes, con los que paso mucho tiempo y los que merecen el máximo respeto.

Una persona, a la que le permito que lo haga, me dijo hace poco que los aficionados sentían que yo era algo distante (nada nuevo para mí). Que me perdonen, cambiar mi actitud para fingir lo que no soy me mataría. Todo el mundo tiene mi respeto y, no por sonreír más o hablar más, soy mejor entrenador o mejor persona.

La privacidad deja de ser privacidad cuando compartes algo con una segunda persona. En ese momento pierdes el control y atente a las consecuencias. “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo” (A. Einstein).

Al final del camino las acciones de las personas son las que te dirán todo lo que necesitas saber sobre ellas. Por lo tanto, la verdad sobre ellas está en el acto y no en la palabra. Es para tener miedo.

¡Cómo nos complicamos la vida!