Se acabaron las vacaciones, que nunca son como tienen que ser por esa fiebre nuestra de trabajar sin descanso. Dejar tu casa es duro, pero a la vez la temporada se presenta ilusionante.

A pesar de lo que muchos puedan pensar, el tramo final de la anterior temporada fue agotador, difícil, extraño…por muy bien que acabase. ¡Raro raro raro! En lo personal y en lo deportivo. Alegrías y decepciones.

Es más fácil si somos capaces de asumir de dónde venimos. Tal vez parte del camino se recorrió en el final de la anterior temporada. Tal vez con un poco de suerte pudimos entender el qué, el por qué, el cómo y el cuándo, pero nuestra necedad se hará patente si no lo usamos para que vuelvan a ocurrir acontecimientos positivos, volver a ser trabajadores, ganadores y dominadores.

Nos viene una temporada de vértigo en la que, para empezar, sólo dispondremos de apenas dos semanas con el grupo al completo antes del inicio. Si me dan a elegir entre tener a ocho internacionales o empezar la temporada con todos, elijo tener ocho internacionales. Es el peaje que se debe pagar y ya me pasó anteriormente. Vendrán bien y, lo único que me preocupa es que sepan que es un punto y seguido y no un punto y aparte.

Ese puede ser el primer error y aviso con tiempo. Venir de conseguir la clasificación para el mundial o ganar la AFC significa que, tenemos un compromiso con nuestro club y debemos prolongar nuestra actitud hasta el final. Los clubes son los que hacen fuerte a la selección y sobre todo una liga competitiva.

Va a haber cambios, muchos, y hay que estar preparados.

En lo personal y, siendo lo más sincero posible, el período de adaptación me sirvió para observar las múltiples contradicciones que me iban a rodear. Ya estoy preparado porque no hay mejor arma que una buena y generosa información. Recopilada observando, escuchando, hablando e intercambiando. Todos me ayudaron mucho incluso, aquellos que no quisieron. Las cosas no suceden porque sí.

Grandes deseos para mi club, Chonburi. Grandes deseos para mis jugadores y sus familias. No debe ser un año de éxito, debe ser un año de trabajo. No es necesario demostrar que podemos ganar, es necesario demostrar que podemos trabajar como auténticos ganadores.

Espero que la salud nos lo permita, que la actitud nos ayude, que las decisiones sean acertadas y cuando no, que la solución llegue de inmediato, que la unión nos permita ser fuertes, que la suerte caiga de nuestro lado de vez en cuando, que la verdad se imponga a la mentira, que los aciertos sean olvidados rápidamente, que no se contamine nuestro grupo, que seamos capaces de escuchar, hablar y sobre todo respetar. Y que el coronavirus de las narices pase siempre de largo sin ni siquiera rozarnos.