Mañana día de final. Nuestro camino para llegar hasta ella no ha sido nada fácil. ¡Lógico! es una final de Copa en un fútbol sala con jugadores muy inteligentes. Mucho potencial por explotar aún en este país.

Es cierto que a veces tomamos decisiones que no son las más adecuadas, por unos motivos o por otros, pero al fin y al cabo lo importante es asumirlas con positividad y hacerlo lo mejor posible. Lo que estoy viendo y viviendo en esta primera etapa de adaptación en Chonburi podría definirlo como absolutamente “desconocido”, “inesperado”, “desoncertante” y “sorprendente”.

Es largo de contar y seguro habrá momentos, al fin y al cabo, se comparte lo que se puede. Mañana tendré un problema, ganar y que eso no nos deje ver el camino, el nuevo camino que debemos tomar. ¡Cuidado! Puede parecer surrealista, ganar y pensar que sólo fue un mal sueño, sería desastroso. Perder y no enviar un mensaje de “hemos vuelto”, todavía peor.

Los que me conocen saben que ilusión, entrega y concentración no faltarán. También será necesaria un poco de suerte, más en esta situación.

Los chicos merecen acabar el año con muy buenas sensaciones, han hecho una copa perfecta, regular, contundente. Lo que ocurra en el entorno es incontrolable, por lo tanto, no merece la pena perder el tiempo con ello y con ellos.

Esta final espero y deseo que sea dura. El rival, un digno rival, campeón de liga y copa actual. Un equipo al que le sale todo, en dinámica positiva y con la tranquilidad de no tener presión añadida. Pero eso se acaba, los ciclos pasan y puede ser el momento de acabar con esta pesadilla que ya nos dura dos años.

¡Go Chonburi Go!