¿Quién está libre de haber tomado decisiones equivocadas? Cuando llegué a Catar el principal objetivo era realizar un profundo análisis y pensar, hacer una exhaustiva autoevaluación con el objetivo de que, a mi salida, pudiera focalizar toda la energía en hacer mi trabajo, un poco mejor cada día, cortando el acceso a todo aquello que sea literalmente tóxico. Mi piel se debía volver algo más gruesa.

Después de seis años llegó el momento. Justo un 13 de septiembre de 2013 ponía pie en Doha. Allá por entonces, en el antiguo aeropuerto me esperaba Askor, driver del club que me ofreció la posibilidad, Al-Shahania, de venir a este país. Hoy 10 de septiembre de 2019, me despido del club que me ha hecho aprender, a golpe de trabajo, las muchas cosas que puedo y las otras que, no debo hacer en mi vida, Al-Rayyan.

“Sé sincero y te odiarán, sé un falso y te amarán”. No fue un camino de rosas. Y no os voy a hablar de los resultados, títulos, etc. Eso, está de más.

En esta etapa de mi vida me toco superar auténticas dificultades, en todos los aspectos. Día a día fui venciéndolas con ilusión y trabajo, con fuerza, a veces con resignación. Me siento orgulloso y, creo que me volví de un material impenetrable. Como dicen mis jugadores, algunos, “los de fuera no sabéis lo que es vivir en el desierto”. Algo he visto y me basta.

Paso de excesivos agradecimientos y bonitas palabras. Cada uno sabe lo que ha hecho. Me crucé con gente de aquí, y de allí, en un territorio áspero. Posiblemente las mayores decepciones las viví aquí, también las mayores alegrías.

De las alegrías, sabéis los que formáis parte. De las decepciones, TAMBIÉN.

¡Volveré! No sé si de vacaciones, en tránsito o a trabajar de nuevo. El aprendizaje, de lo positivo y negativo, supera con creces lo conseguido.

Gracias Qatar. Gracias Doha. Gracias por estos intensos años.