Sé que no eres muy amante de estas cosas, pero mi rey, es lo que hay. Pasé seis años en Qatar y como tú mejor que nadie sabe, nunca fui de relacionarme mucho con los españoles de por aquí, con otros expatriados.

Tú y yo somos amigos hace mucho. De esos que no hace falta llamar cada día para saber que están ahí. En estos meses que pude compartir contigo, tal vez los más intensos desde que nos conocimos, hiciste que viera la vida aquí de otra forma, ya no me sentía tan solo. Por eso, y aunque eres un pesado dando las gracias, hoy me toca a mí dártelas a ti.

Yo sé, o, creo saber cómo eres, y nunca cambiaría al Antonio Bores que conocí y que conozco. Por encima de todas las cosas está la admiración y el respeto que te tengo desde hace muchos años, después la amistad y el cariño tal cual un hermano. Sé que lo que necesite, si algún día lo necesito, serás el primero en ayudarme a conseguirlo.

Qatar se queda con una buena persona y un gran profesional que jamás debe desaprovechar y tú, te quedas en un país que te dará muchas alegrías y tristezas, de las que debes aprender y hacerte cada vez más fuerte.

Nuestra vida nunca fue un camino de rosas, aunque tampoco debemos quejarnos, ni tú ni yo. Me siento feliz de haber compartido estos meses de otra forma contigo y disfrutar del ser humano que llevas dentro.

Millones de gracias Antonio Bores Cerezal, nunca dejes de ser la grandísima persona que eres. ¡Seguimos!