Algunas veces te vas con dos tipos de sensaciones, la dulce y la amarga y, debes quedarte con las dos, digan lo que digan, de ambas se aprende.

Hoy disputamos un partido muy importante para nosotros, pero esta importancia ha sido adquirida al final. Hoy sí, nuestros chicos locales sin ninguna experiencia y sin ninguna ayuda han demostrado, ante un coloso, que no son menos que nadie y que, también se puede hacer en Qatar.

Me hace enormemente feliz ver proyectos como el de Thai Son Nam, me alegro de corazón porque todos sabéis cuánto amo nuestro deporte y necesitamos que gente como esta, nos muestre el camino en Asia, especialmente en los países del Golfo. Dicho esto, haber competido contra ellos y hacerlo (sin jugar a nada, pero hacerlo) hasta faltando muy pocos minutos no me demuestra lo héroes que son mis jugadores, me demuestra que ellos están haciendo las cosas muy bien (Thai Son Nam) y son dignos de imitar. Y, si tuviésemos un mínimo proyecto, con pies y cabeza entre nuestras manos, no somos más raritos que nadie, podríamos llegar algún día a competir con ellos, pero…dudo que eso lo vea quien tiene que verlo.

La derrota te muestra el camino si lo has dado todo hasta el final. Hoy fue así. Lo triste, lo del arbitraje.

A estas alturas no somos tontos. No hay cosa que más rabia me dé que piensen que somos tontos, yo al menos. No soy un avanzado, pero tampoco tonto, tonto y tonto tres veces.

Vamos por partes porque no corren buenos tiempos para aquellos que nos gusta decir las cosas tal y como las vemos.

Que Al-Rayyan hoy saliera vivo con opciones de poder sumar en el último partido y clasificarse no es bueno para la imagen de esta competición. Nosotros ya bastante tenemos con estar aquí y yo soy el primero que puede entender esto. Los que más lo merecen son aquellos que muestran un proyecto serio y que le dan valor a la competición, al fútbol sala de este continente.

Pero, podían ser un poco más discretos. Como he dicho en la entrevista final Thai Son Nam ha sido el auténtico merecedor de los tres puntos, sin lugar a duda, otra cosa es la permisividad arbitral. Seguramente ellos piensen que yo barro para casa, pero os aseguro, sobre todo por los amigos que tengo ahí, que no es así.

El fútbol sala de hoy como pasó en la edición de 2017, la última a la que acudimos, se ve perjudicado, ensuciado, por la enorme permisividad arbitral. Solo quiero que sea igual para los dos y que el espectáculo prime por encima de todo. Demasiados contactos y bastante descarados.

Les he puesto el ejemplo de nuestro país, España. Gracias a las quejas de determinados entrenadores el colectivo arbitral, que ha escuchado, ha hecho que mejore mucho el aspecto de contactos, de agresividad que, solo impide que el espectáculo atraiga gente, que es lo que nos hace falta. Quiero ver el vídeo y si me tengo que retractar de mis palabras lo haré, pero estoy convencido de que no es así.

Muy feliz porque mis jugadores aún no saben lo importante que es lo que han hecho hoy, estar hasta el final del mismo con opciones de ganarlo. Cuando la gasolina no te da, no te da y, hoy la estiramos demasiado.

Mabruk…