No podíamos empezar peor. La sensación de mis jugadores es buena, pero no es real. Cuando encajas nueve goles y solo haces cuatro, no es resultado para ver las cosas positivas y sí las negativas.

Es un claro ejemplo para entender por qué cuando acabas la carrera necesitas hacer prácticas, hay un salto desde la teoría, muy grande. Todo lo trabajado fue genial, pasarlo a la pista nos costará tiempo. Aquí no está el entrenador que te permite repetir la estrategia que fallas, ni el que, para la sesión para corregirte cualquier aspecto táctico, ni el que entenderá de situaciones personales o profesionales. Aquí tendrás un rival que hace su trabajo, ganarte, y, por cuantos más mejor.No me atrevería nunca a decir que hemos sido superiores en algún aspecto del juego, el resultado es contundente. Pero sí he visto alguna cosa que me va a hacer pensar en positivo. Mi experiencia me lo dice, nada será fácil y menos un salto de este calibre para estos jugadores.

Analizar mucho. Pensar más. Creer sin dudar. Trabajar sin parar. Los caminos largos no se recorren de un día para otro. Los atajos la mayoría de las veces hacen el trayecto mucho mayor. Lo de hoy es una clara demostración de realidad, de lo que he hablado en post anteriores. Nuestro fútbol sala, el de ahora, el que no tiene atajos, está diez o doce años por detrás del resto de países asiáticos. Si quieren podrán algún día competir, si no quieren, por mucho que lo intente, será en vano.

No se ha fallado en aspectos tangibles, se falla en aspectos disciplinarios, concentración, excesiva motivación y falta de realismo. El camino es tan tan largo que la paciencia será el único argumento para recorrerlo con seguridad.

Felicitar al equipo iraquí, no hay duda de que merecieron eso y tal vez algo más. También a mis jugadores, porque recibir una dosis de saber estar es fundamental y ellos, la aceptaron.

Los errores fueron los mismos que ya anticipaba, propios de la inexperiencia, de la prepotencia, de la arrogancia, del exceso de confianza, del querer jugar sin competir,  de una juventud que en nada se parece a generaciones anteriores. Ante esto, adaptarse a ellos será fundamental tanto en el deporte como el cualquier aspecto de la vida, para poder mejorarlos.

Será complicado ganar un partido, pero mejorar cada día espero que no. El próximo partido nos vendrá un equipo que sigue las directrices de un proyecto serio como es Thai Son Nam. Especial por enfrentarme a un amigo y compañero de hace muchos años, Antonio García. El grupo de entrenadores españoles en ese proyecto está demostrando que con tiempo y profesionalidad las cosas salen y muy bien, a día de hoy son uno de los equipos más competitivos de Asia.