El fútbol sala en Qatar desde hace dos años no está recibiendo el mismo apoyo que recibía anteriormente. Con la prohibición de usar jugadores extranjeros, añadido a la reducción de las ayudas económicas, nada comparables con las que se recibían antes, el nivel se ha visto muy afectado.

Lo que parecía una evolución durante los doce años de vida del fútbol sala aquí, se convirtió en una inyección de realidad. Todo había sido un derroche de dinero sin sentido. Por aquí han pasado jugadores que nos han costado mucho, al igual que entrenadores, traídos del extranjero como es mi caso, a los que nos han escuchado poco o nada. Pero, nunca se ha apostado seriamente por el jugador local. Como siempre digo, se optó por el camino más corto, comprar lo que no se tenía en lugar de crearlo a lo largo del tiempo apoyándose en un proyecto coherente.

Ahora afrontamos un difícil torneo y este post, me salía del alma. En este paisaje de despropósito el jugador local debía dar un paso adelante, porque también ha sido responsable del desastre. Les ha sido muy fácil estar al amparo de los extranjeros que tenían toda la responsabilidad, embolsándose buenas cantidades de dinero, sin ningún tipo de compromiso con los clubes. No había obligación de asistir a todos los entrenamientos, su implicación ha sido nula, sus hábitos de vida no se correspondían con lo que demandaba la competición y sus salarios. Una vez firmados los contratos, “Jalás”, ya daba igual, sabías que de una forma u otra te harías con ese dinero fácil.

He visto muchas cosas feas en los seis años que llevo aquí. He sufrido mucho intentando hacerles comprender a todos que, o cambiábamos toda la actitud o esto tan solo podría ir a peor.

A principios de junio, se invitó a todos los jugadores locales que quisieran participar en la Copa de Asía a unirse al trabajo. Todo empezaría el día 23 del mismo mes. Como ya es sabido por todos, no disponemos de plantillas suficientes para un torneo así. De unos cuarenta y cinco o cincuenta jugadores que considerábamos aptos, tan sólo once, sí once, dieron el paso adelante. Una triste pena. Como siempre evitando el compromiso. Demasiado trabajo, ¿verdad? Había que correr mucho, ¿cierto?

Bien, pues hoy es un día muy feliz para mí. Después de casi cuarenta días trabajando con estos once jugadores locales, más los dos extranjeros que podíamos tener, puedo decir que he disfrutado con la preparación más que nunca en Qatar. Sí, más que nunca. Ha sido mejor incluso que cuando teníamos extranjeros.

Sinceramente veo muy complicado poder ganar algún partido, pero eso no es lo importante. Lo importante es que, por primera vez en estos doce años, un grupo de jugadores locales ha dado un paso adelante demostrando que sí pueden. Se trabajó con dureza, intensidad, compromiso y profesionalidad, como requiere cualquier torneo de este calibre. Ellos se dieron cuenta de que son válidos, como cualquier jugador de cualquier país. Tan solo necesitan tiempo y continuidad.

En todos los casos ha sido complicado, pero entendieron el camino. Perdieron peso, adoptaron mejores hábitos de vida, asistieron a las sesiones todos los días y los que no pudieron por trabajo, lo recuperaron en días de descanso. Doblaron, asistieron en sus sagrados viernes, renunciaron a estar con la familia, sufrieron porque cognitivamente están a años luz, pero…LO HICIERON.

Siempre consideré que el resultado lo da el tiempo, y ahora si puedo asegurar que estos han comenzado su camino, el de verdad. Lo que tarden en llegar no dependerá solo de ellos. Ahora os toca, y sabéis a quién me refiero.

Pase lo que pase en el torneo ya nadie nos quitará la satisfacción de haber realizado un trabajo excepcional y no precisamente con demasiada ayuda externa.

Mucha suerte chicos, merecéis lo mejor y millones de gracias por haberme soportado y haberme hecho disfrutar de esta manera en estos cuarenta días. Tenéis mi admiración y respeto, ahora sí os lo habéis ganado en la pista.

Hoy, partimos y me voy a morir por ayudaros, no merecéis menos.