Con mucha alegría y, tras mucho trabajo, por fin podemos decir que merecidamente hemos sido campeones. Nos lo debía la competición. El año anterior hubo demasiados contratiempos, demasiados empujones que no nos permitieron ganar.

Pero el deporte hace justicia. Hoy nuevamente, Al-Rayyan da un ejemplo más de que el trabajo paga. El trabajo en el silencio y con bastante sufrimiento. Meses muy duros, con un equipo totalmente nuevo. Hecho con gente que apostó por el trabajo, tras no poder retener a la mayoría de nuestros jugadores, con los que llevábamos varios años trabajando, mis antecesores y yo. Fue muy triste y la impotencia nos invadió durante los primeros meses de la competición.

¿Parece que no esté feliz verdad? En parte así es. No vale todo para ser campeón y creí haber visto demasiado, pero nunca se deja de aprender.

Gracias a aquellos que con tanto odio, rabia, imprudencia, orgullo, arrogancia, desprecio y mala educación nos han intentado hacer daño. Les felicito por haberme hecho, a mí en especial, mucho más fuerte y rico en conocimientos de lo que era. Con una mayor experiencia que me servirá para ser mejor en el futuro. ¡Gracias, gracias y gracias! Sois increíbles.

A cambio os daré mi mejor consejo, si queréis vencer, solo hay un camino…trabajar con honestidad y profesionalidad.  El deporte solo quiere a esos, aunque vivamos malos momentos…

¡FELICIDADES RAYYAN! Y a todos aquellos que fueron parte de nosotros y lo siguen siendo en la distancia…ellos, saben de lo que hablo.