Haber trabajado en varios países me otorga la posibilidad de estar en contacto continuo con gente de nuestro deporte, con diferentes formas de pensar, diferentes hábitos. Gente para la que lo que a nosotros nos resulta extraño para ellos es algo cotidiano, y te cuentan sus problemas.

No penséis que, con muchos de ellos, ya que sigue siendo complicado confiar en la gente, sobre todo si es mucha la que te da la impresión de que puedes hacerlo. Y, lo que más me duele siguen siendo siempre las mismas cosas.

Los que han leído mi blog saben que no soy persona de airear mis problemas, mucho menos lo haría entonces, con los problemas de los demás, por mucho que me afecten. Saber de las dificultades de gente humanamente impecable y con una profesionalidad fuera de toda duda, fastidia y bastante. Da igual que exista un fuerte lazo de amistad o no.

No considero que sea necesario utilizar redes sociales y otros medios para poder defender nuestra dignidad como deportistas, como trabajadores que en muchos casos somos. Asalariados, con contratos que nunca obligamos a firmar a la otra parte. Suponiendo que es mucho suponer que, cuando lo hicieron sabían lo que hacían (más bien soñando o confiando).

No escarmentamos, aunque es cierto que recientemente me llevé alguna buena sorpresa.

No quiero extenderme en algo que es triste, aburrido, incontrolable por las personas que están al frente, los que organizan nuestro deporte, entre otras cosas porque no les interesa más que su silla, y no meterse en el barro.

Todo presidente que no consiga que sus jugadores o cuerpo técnico, en el nivel que sea, que piensen única y exclusivamente en ser mejores, que no traten a sus trabajadores o jugadores como tratarían a un familiar, que no se preocupen de esas necesidades básicas que tienen como persona, de sus problemas, por mucho que gane, será un fracasado. Presumir de dinero, de potencial, de contactos, de posición, de títulos, de poder, no sirve de nada. Al final te llevarás sólo, lo bueno que hayas sido con la gente que depositó la confianza en tu proyecto, en tus promesas. Llega el tiempo en el que ya no estarás en esa posición.

Igualmente hablo de colegas entrenadores…seréis recordados por vuestra inversión en proteger a los jugadores (que lo merezcan claro), por vuestra profesionalidad obviamente, por vuestra capacidad de comprensión, por ser capaces de escuchar y también por intuir los problemas de los que al final, están solos dentro de la cancha.

De los directores deportivos, puesto tan de moda en estos tiempos, sin comentarios. Ni un minuto completo en hacer referencia a ellos.

La falta de profesionalidad y humanidad en la gran mayoría de clubes es alarmante. Con presupuestos elevadísimos, en muchos casos procedentes de arcas públicas en su mayor porcentaje, es alarmante. Pero hoy sólo vale la imagen que vendemos y en eso, son verdaderos especialistas. Algo que pasa en casi todos los países, mismos patrones, mismos argumentos, mismas mentiras, mismas historias, historias…para no dormir.