Esta jornada, al margen del vídeo con los goles clasificados según la causa que los provoca, os dejo unos cortes que me llamaron la atención especialmente. Como siempre por su simplicidad, efectividad y estética. En algunos de ellos se demuestra el trabajo que hay detrás de esos movimientos y otro, hasta dónde puede llegar la inocencia de un equipo, por mucho que esté en primera división.

¡Qué bien Carlos Barrón! Interpretando la salida de presión, orientando su cuerpo y su mirada para mentir descaradamente a todos los defensores. Como digo algunas veces, poner el queso para que el ratón caiga en la trampa. Y lo peor…dos veces consecutivas. Inocencia de Santa Coloma o, inteligencia de Palma.

Simple pero inteligente la elaboración para salir de la presión desde atrás de Palma (nuevamente). Sobre todo, para eso puse el vídeo, la sobreposición de Eloy (precedida de una gran lectura del juego, realizando un bloqueo para salvar la primera presión), no viene sola. El jugador le da continuidad a un pase dividiendo la cancha, suave, salvando la presión. Los ataques no acaban en el pase, eso deben entenderlo los niños. Cada pase debe ser continuado con una acción, si es posible con movimiento de ataque al espacio libre. Ya no se ven muchos de estos, que antaño, se hacían como rosquillas en ataque posicional.

Igualmente, gran contraataque el que dibuja Valdepeñas contra Jaén. Es difícil contrarrestar un ataque tan rápido y bien ejecutado. La sobreposición saca fuera de la acción defensiva al jugador de Jaén, que intenta igualar con el portero (algo complicado en este caso). Nuevamente una sobreposición…

Por último, quiero pensar que fue un accidente aislado, pero, un equipo de Primera División no debe cometer estos errores. Realizar un cambio sin ser poseedor del balón es algo demasiado arriesgado. Todos lo hacemos de vez en cuando, pero queda patente en este vídeo su riesgo. En este caso le tocó a Cartagena. Estos son errores tan simples que pueden pasar desapercibidos en cualquier entrenamiento, algo que lo convierte en un error doblemente peligroso.