Es curioso ver como poco a poco mucha gente está dejando su espacio de confort en nuestro deporte y decide, tímidamente, empezar a quejarse por lo que está sucediendo.

No sé si lo que se está escribiendo sobre el nuevo cambio de reglas tendrá algún día oficialidad. Me da pena ver dónde estamos por dejarnos manipular por esos que están en la zona alta, por esos a los que sólo les importa el dinero y conservar su cómoda posición.

Seamos realistas: el fútbol sala a nivel internacional no está unido. Esa falta de unidad, esa división, es la que hace vencer a esas personas que nos manipulan, nos envenenan para morir lentamente. Sí, me enoja muchísimo la situación, pero ya estoy acostumbrado.

Repito lo anterior: no sé si habrá oficialidad algún día sobre todo lo que se comenta. Tengo algunas preguntas.

¿Por qué no le cambian las reglas al fútbol? Sobre todo, porque si lo que buscan es que en fútbol sala haya más espectáculo y goles, podrían hacérselo mirar.

¿Por qué a esa reunión no asistió ningún entrenador, jugador o exjugador, gente que haya mamado este deporte desde sus entrañas y que entienda lo que necesitamos? Si realmente lo que necesitamos es un cambio de reglas, que no es el caso, necesitamos algo más potente que eso.

¿Por qué esos cambios? ¿Quién o quiénes han sido los iluminados? No quiero imaginarme un partido en el que el jugador decida si pone el balón en juego con la mano o con el pie, según le interese. Imagino que será un chiste porque si ese es el espectáculo que buscamos, o, la seriedad, lo llevamos claro.

Estamos en un momento de falta de identidad brutal y lo peor es que vamos a seguir estándolo. Eso no nos va a ayudar. Y, de corazón espero equivocarme, no habría cosa que me gustara más, pero esto, con el tiempo, veremos que no es más que otro zarpazo al corazón de nuestro deporte.