¿A qué te dedicas? Yo juego a fútbol sala, soy jugador de fútbol sala. Jugamos a fútbol sala. ¿Qué tienes que hacer hoy? Tengo partido, jugamos contra… Hoy tenemos scouting sobre el partido que jugamos la pasada semana. Ellos jugaron mejor que nosotros, por eso ganaron. Nos jugamos la liga la semana que viene. ¡Qué injusto es este juego! no siempre gana el mejor ni el que mejor ha jugado.

Podríamos sustituir alguna vez el verbo “jugar” por otro verbo,  pero, irremediablemente está presente en nuestra profesión. El verbo jugar va asociado a “divertirse”. Está bien eso de jugar por dinero, pero si no te diviertes, el dinero no tendrá sentido y al final, se volverá en tu contra al ir en dirección opuesta a tus deseos.

Está bien eso de decir: “es un profesional, que se comporte como tal y haga lo que le dicen”. Si no se divierte jamás será un gran profesional.

Puedes hacer cualquier cosa que se te antoje, pero jugar a fútbol sala (lo podemos aplicar a cualquier deporte) implica que el sujeto debe divertirse y en eso, consiste nuestro papel, hacer que lo consiga. Que venga a entrenar y que entrene pero, que se divierta. Que juegue para ganar, que respete las reglas  de su equipo y sea disciplinado  pero que se divierta. Que cobre al final de mes, pero que se haya divertido o, lo perderemos como jugador y nunca podremos disfrutar de todo eso que nos puede dar y que seguro que lleva dentro.

No olvidemos que nuestra labor es hacerlos “JUGAR”…

Que se diviertan entrenando.

Que se diviertan jugando.

Que las tareas sean divertidas.

Que adaptemos los modelos tácticos a sus cualidades para que se diviertan.

Que los scoutings sean divertidos y amenos.

Etc., etc., etc.

Si los veo trabajar y además divertirse yo también lo haré.

¿Cómo hacerlo? Ese es el descubrimiento más complejo y laborioso que nosotros los entrenadores podemos acometer y al que, nos debemos y estamos obligados.