En estos meses mucha ha sido y está siendo la incertidumbre sobre el fútbol sala en Qatar. A todos nos sorprendió la terrible noticia procedente de la QFA (Federación Qatarí de Fútbol) sobre la posible cancelación de la la liga nacional en este país.

Muchos habéis preguntado, sobre todo los que conocían el problema. Estoy Invadido por la felicidad de haber realizado el primer entrenamiento de la temporada, pero con la tristeza que hace muchos meses me persigue y sin la posibilidad de expresarme claramente. Y cuando digo claramente, hago referencia a la falta de información, de confirmación, de todo lo que necesito para poder escribir sobre lo que está ocurriendo.

Nosotros hemos comenzado. Sí bien es posible que esta foto en la cabecera del post, la pueda usar para una despedida forzosa. Hoy se respiraba de nuevo fútbol sala en nuestra pista. Con muchas ausencias al tener jugadores en el equipo nacional y con añoranza de los que ya no están y dejaron huella en el  grupo, los Diego, Chico, Rodrigo o Hadi.

Justo cuando subíamos al avión de retorno a Qatar al finalizar la Copa de Asía de clubes, recibimos la noticia de las intenciones de cancelar todo el fútbol sala profesional en Qatar (ya se venía hablando meses atrás). Las siete horas de vuelta se convirtieron en veintiséis. Sentado en mi asiento los veía pasar, a todos, buscando respuestas que nunca podrían encontrar.

Durante el verano, más y más incertidumbre al no saber exactamente qué ocurriría con nuestro club, con nuestros contratos, con nuestro grupo. A día de hoy, a pesar de haber comenzado, aún no tenemos la certeza de nada. Algunos ya han salido, otros como es mi caso o el de algunos jugadores, seguimos sin resolver la situación, con la confianza de que a estas alturas, al menos podamos acabar la temporada. Y, con la esperanza de que sea quien sea piense muy bien lo que está haciendo, tenemos tiempo de poner las cosas en su lugar.

¿Por qué se tomó está decisión? ¿Por qué se han dado algunos pasos atrás? ¿Por qué todavía no tenemos una programación del curso actual? ¿Por qué a nuestro deporte? …

No puedo responder a ninguna de esas preguntas, pero sí, hacer una profunda y sencilla reflexión. Responder no, pero sí sé de donde proceden las decisiones, y no es más que de una federación de fútbol que decide, por los motivos que sean y seguramente muy mal influidos,   estando  en su derecho, cortarle las piernas a un niño que lleva diez años creciendo y que ha vivido la mejor liga de todas en este último. Estas son las cosas que nos trae seguir siendo controlados por un deporte que nada tiene que ver con el nuestro, que limita nuestra autonomía.

En lo personal tengo mis ilusiones puestas en que mis jefes despierten de este golpe y decidan emprender un camino en solitario. Un camino que nos permita vivir sin sobresaltos provocados por terceros. En las últimas dos temporadas, si algo hemos hecho bien, han sido nuestras participaciones internacionales. Todo el mundo pensó que en  la Copa Intercontinental pudo haber algo de suerte. La última Copa de Asia demostró que lo que hay es trabajo y una enorme transformación en la mentalidad de este reducido grupo. Mi mayor reto será convencerlos, a los míos, de que podemos ser ejemplo a seguir y de que, ese diamante en bruto que se llama Al-Rayyan, puede ser pulido para que brille en lo más alto del panorama internacional. Lo veo complicado pero nunca nunca debe faltar ilusión. Hasta el último día de mi estancia aquí,  moriré por aquello en lo que creo.

Le deseo a mis jugadores y todos los que nos rodean y hacen posible que aún sigamos en pie, la mayor de la suerte y éxitos en este incierto período de tiempo.