Algo que los entrenadores no debemos dejar de ser nunca es agradecidos. Dependemos de los jugadores y de su actitud como personas y deportistas. Es algo que el paso de los años, más me está enseñando. Nuestro trabajo es muy sencillo si ellos son personas integras, profesionales y de corazón limpio.

Seguramente él ya habrá pensado que me olvidé, pero eso jamás. Otra cosa es encontrar el momento para poder transmitirlo y que se entienda bien.

A Serginho lo conocí hace ya cuatro años en Doha. Ambos pasamos en España por el mismo club sin coincidir. Hemos competido en contra y, también en el mismo equipo. Disputamos juntos la Intercontinental. Al margen de eso, en el último año ha asistido regularmente a los entrenamientos de Al-Rayyan, convirtiéndose en una pieza clave en la consecución de los títulos y en el nivel que el equipo alcanzó para jugar la copa de Asia.

Serginho no pudo disputar ni Liga, ni Copa, ni Asia Cup, pero como dije antes, sin su ayuda, de enorme valor, seguro nos hubiese costado mucho más. Ya no estará con nosotros en Qatar. Desgraciadamente muy pocos pueden llegar a ver el alcance de un jugador como él. Es de esos que todo lo que hace lo hace tan bien y tan simple, que es inapreciable para gente sin una alta sensibilidad. Perdemos a otro guerrero.

En lo personal, que para mí es lo más importante, deja un enorme vacío. Siempre estuvo para todo, él y su familia. Como siempre hemos hablado Sergio, nunca olvides que lo importante es lo que queda, una enorme amistad y por mi parte admiración. Admiración por tu enorme calidad humana, por lo gran profesional que eres, por tu saber estar, por tus valores. Con doce como tú, cualquier equipo es campeón.