Acabamos la Copa de Asía con un más que honorable cuarto puesto. A día de hoy podría pasar por una cosa normal, pero no es así.

Pero lo primero es lo primero. Felicitar de todo corazón al campeón, Chombury de Thailandia. Un equipo que nos ha encandilado a todos con su juego fresco, natural, desinhibido, descarado, feliz. Un juego en el que prima el trato al balón y una capacidad de diversión de sus jugadores que yo jamás vi. Con un alto grado de competitividad y, sobre todo, con un más que elevado carácter asistemático en el juego. Cuando un grupo de jugadores llegan a tal nivel de conocimiento y comprensión del juego, los sistemas no son necesarios. Leen, comprenden y ejecutan a la perfección todos sus movimientos. Molestan, te confunden, te engañan y te duermen cuando quieren. Eso es a día de hoy este equipo, así que, ¡FELICIDADES!.

En cuanto a nosotros es mejor no entrar en más explicaciones de las que ya he dado en estos días. Felices y satisfechos, por un lado. Tristes por otro ya que seguramente, con un poco de suerte y apoyo hubiésemos acabado todavía mejor.

Reflexionando, creo incluso que el premio es excesivo. Si analizo por partes, mis jugadores han merecido ser campeones, por su trabajo, por el juego desplegado, por su ambición y generosidad. Por otro lado, no tenemos la estructura, ni la experiencia o trayectoria de los equipos grandes de Asia. No puedes estar por encima de alguien que trabaja mucho mejor que tú, en el plano organizativo. Somos un todo, y con ese todo, llegan los resultados que mereces. Milagros existen pocos así que, si quieren algo más tendrán que currarlo para conseguirlo.

Desde nuestra posición, hemos dado todo y más para demostrarle a nuestra federación que es posible.

El resultado de hoy sí refleja lo que ha sido el partido. Un partido en el que hemos querido la victoria en todo momento sin especular, intentando hacer un fútbol sala atractivo para las casi cuatro mil personas que nos veían. No cerrar el partido en los momentos que lo tuvimos y una fatiga excesiva, nos hicieron doblar las rodillas.

A mis jugadores sólo puedo darles las gracias por tan enorme esfuerzo. Sois unos verdaderos triunfadores, unos guerreros. No menos agradecido a esos amigos que día a día habéis estado enviando mensajes de apoyo, conociendo las circunstancias y situación de nuestro equipo.