Primer partido lo saldamos con una justa victoria 1-2 contra Vamos F.C. de Indonesia. Se puede fallar, pero no tanto. Con las limitaciones que tenemos en cuanto a número de efectivos, los partidos nos dan para acabarlos en veinte minutos. Todo lo que sea más de eso, el partido queda abierto y con pocas opciones.

El primer partido fue muy controlado, sobre todo en la primera parte. Conocíamos perfectamente el estilo de sus jugadores y como nos podían hacer daño. Era cuestión de esperar el momento e intentar hacerlos sufrir con la posesión de balón.

La segunda parte fue totalmente diferente. No supimos bajar el ritmo de los indonesios, un ritmo alto, en el que disfrutan y son muy muy buenos. No fuimos inteligentes y concedimos demasiadas opciones. No puedes considerar nunca que un partido está acabado con un marcador de 1-0 a favor. No puedes olvidar tus carencias y limitaciones. Si queremos hacer algo debe ser siempre con la cabeza sobre la pista. No hay tiempo para los errores y mucho menos para perder el control del partido.

Recibimos el empate a falta de un minuto y nos la jugamos con Jugador-Portero con la suerte, mucha suerte, de que en la primera y a falta de treinta y dos segundos metemos.

No siempre nos va a sonreír la suerte. Sí es cierto que los números hablan y el partido se debió cerrar antes, pero, lo dicho anteriormente, nos puede faltar cualquier cosa, pero inteligencia no.

Por cierto. Quien hace la crónica de la AFC debe ser alguien que en lugar de ver el partido estuvo tomando café. Los números hablan y no mienten. Cuando un equipo con 6 rotaciones te hace 12’33’’ en la primera parte de posesión y 11’18’’ en la segunda, 27 tiros por 12 del contrario, deberíamos ser un poco más serios a la hora de escribir.

Muy feliz por los míos que sufrieron como leones y felicitar al equipo de Indonesia, un equipo o un país con un enorme potencial que, en breve, podremos comprobar en las competiciones internacionales. Tan sólo les falta madurez táctica.

El segundo partido acabó con el mismo resultado 1-2. Contra Disi Invest de Tayikistán. Un partido más cercano al fútbol sala. Un buen comienzo del partido y una defensa rozando la perfección, nos llevó a una victoria que debió ser más abultada. Nos falta puntería y es debido al cansancio. No llegamos bien a la zona de finalización, nos falta energía con tan pocas rotaciones.

Desde el banquillo tenía una sensación de seguridad que pocas veces he tenido. Sólo valorable cuando te enfrentas a equipos de tu nivel obviamente. El resumen habla por sí sólo. Nos crearon pocas ocasiones de gol y los desquiciamos con una defensa muy seria sobre su mejor hombre, Moreno. Sabíamos de sus recursos técnicos y nos anticipamos en todo momento. Aun así, el gol de su equipo nació de sus pies. Es imposible bloquear a un jugador de tanto nivel durante 40 largos minutos.

Con todo esto ya estamos clasificados para cuartos. Nuestro rival a falta de confirmación, Al-Daphra, procedente de Emiratos Árabes. Personalmente muy contento ya que hemos resuelto los dos partidos demostrando que no sólo sabemos correr. El despliegue táctico de estos chicos, sobre todo en el segundo partido ya más asentados en el torneo, ha sido descomunal. Como siempre defenderé, la táctica nos conduce al control de todas las fases del juego y eso, implica mayores posibilidades de éxito ya que dominas al adversario.

En el siguiente post me toca hablar de los árbitros, a los cuales respeto profundamente por mucho que me pelee con ellos. Lo que está sucediendo aquí no debe ocurrir. Demasiada permisividad y esto no es rugby. Un contacto excesivo desluce a este deporte. Y, sobre todo, el continuo balanceo y el uso de diferentes criterios para una misma acción.