¡Suerte guerrero! Aunque no creo que te haga falta si la vida te hace justicia. Se nos marcha Picolé y, aunque tan sólo lo tuve durante mes y medio, además de algún período como este de preparación para la Copa de Asia, a mí me deja un enorme vacío.

Hasta el último día sufriendo. Y es que aquí, es muy complicado trabajar. Debes estar hecho de otro material, ser de una manera especial, para poder ser jugador en Qatar. Picolé lleva muchos años aquí. El desgaste que le ha producido su naturaleza, su capacidad para dar lo que tiene y siempre un poco más, sumado a lo poco que eso se valora algunas veces, pudieron con él.

Qatar pierde no sólo a un enorme jugador, completo, decisivo, inteligente, generoso, gran ser humano, también pierde la posibilidad de crecer prescindiendo de él. Es el mejor ejemplo para un joven jugador.

Como de todos a los que me quiero arrimar, de Picolé he aprendido muchísimo sobre fútbol sala. He absorbido sus valores como persona. No dudo ni un solo momento que va a estar bien, la gente como él, capaz de lo imposible, está protegida por la vida.

Mucha suerte compañero y millones de gracias del que siempre será tu admirador.