Los partidos contra Al-Sadd siempre son atractivos. Mucha gente me ha pedido que cuelgue el resumen. Aquí lo tenéis.

A pesar del marcador, 5 a 8 a nuestro favor, no es de esos partidos que me dejan feliz. A falta de poco más de nueve minutos el marcador era 1-7 para nosotros y llegamos a colocarnos 5-7. ¿Por qué?

Quiero pensar que ellos también juegan y que los primeros treinta minutos fueran de un dominio total y absoluto, para lo que necesitamos un gran despliegue físico y mental.

El fútbol sala no te da descanso, no existen marcadores cerrados y menos cuando se enfrentan dos grandes equipos. Aun así, es bueno mirar hacia dentro y hacer autocrítica. Demasiados balones perdidos, demasiados desajustes defensivos en esa fase crítica del partido, demasiados goles fallados y tal vez una desmesurada sensación de superioridad.

Los últimos partidos disputados no nos han ayudado y yo lo sabía. Cuando no compites cada semana y después te llega un rival de este calibre lo pagas. Lo mejor es que fue sólo un micro espacio de ocho minutos que no pudo ensuciar lo realizado anteriormente.

Siempre habrá motivos para mejorar, para trabajar. No existe el equipo perfecto y cada partido, nueva historia con desconocido final. A la larga nos ha dado buen resultado no alejarnos del camino elegido, de nuestro patrón, modelo o estilo. Y siempre, cuando nos han golpeado volvimos rápido creyendo en él.