Mucoji y MossanEsta es una entrada que no sé ni cómo empezar. Podéis pensar que soy un empalagoso. Es que no me queda otra, cuando paso por un club siempre intento quedarme con lo bueno, disfrutar de las personas antes que de los jugadores, y después, si podemos, ganar algún partido.

Es habitual en mí seguir a cada equipo que he entrenado. Da igual, todos me dejaron cosas positivas. De las negativas ya no me acuerdo, y si alguna vez lo hago, me importan poco.

Agleymina Hamamatsu, equipo en el que estuve sólo mes y medio, puedo asegurar que ha sido uno de los que más marcado me dejó. Ya lo he contado en anteriores entrenadas. Puede que no sepa ni el motivo, pero me hicieron sentir tan querido, respetado, apoyado, hasta ese último día cuando saltaron la seguridad del andén para despedirme en la misma puerta del Shinkansen, que me dejaron, insisto marcado de verdad.

Pero para mí es un motivo triste conocer esta noticia. Mossan y Mucoji dejaron el club. Estos dos jugadores, el primero portero y el segundo un jugador polivalente y rápido, son el reflejo de lo que en el futuro tiene que ser Agleymina. Tras dos años en los que se ha ganado más bien poco o nada, ahora es el momento de despegar. Pero no olvidemos nunca a jugadores  con un enorme valor emocional y deportivo como ellos.

Mossan, un portero grande de cuerpo y corazón. Os aseguro que daba miedo tan sólo acercarte a él. Imponía por su talla y su rostro más propio de un Samurai que de un jugador de fútbol sala. Pero cuando le hablabas, cuando empezaba a bromear con esa voz potente, y veías como era capaz de ser duro y a la vez dulce, en su momento justo, se te caía el culo con él. Y si se ponía a parar, más grande el disfrute.

Mucoji, un pequeño capaz de jugar, relacionarse, dirigir, comprender, mimar, y muchas cosas más. Los primeros días allí decidí usarlos para asimilar rápido la estrategia. No había tiempo y era necesario sacar recursos rápidos. No sabía con exactitud con cual nos quedaríamos, y entre prueba y prueba hasta llegar al final, antes de que me diera tiempo a pasar los campogramas habituales, este señor, llega con unos tochos fotocopiados, hechos por él, de todas esas jugadas para que los compañeros se lo lleven a casa. No hizo falta, él se anticipó. Y si querías hacer algo para lo que necesitaras un cerebro más que un jugador, ese era Mucoji.

Yo los pude disfrutar y ahora quiero, que todos los que se quedan y los que van a venir tengan presente que en los malos momentos, cuando ha sido difícil, gente como esta ha sembrado el verdadero valor del esfuerzo y superación, cayendo una y mil veces y levantándose en pro de su equipo. Pensar en el futuro es fácil, cuando se fichan nuevos jugadores, que seguramente van a generar una mejora cuantitativa y cualitativa, pero sin la labor de ejemplos como Mucoji y Mossan, Agleymina ahora no podría crecer. Ellos son el futuro y YO QUIERO A DOCE COMO VOSOTROS.

Empieza una nueva etapa. Ya confirmada la incorporación de Kawahara, ex portero de Urayasu y Nagoya. Toda una institución del fútbol sala japonés que vuelve a su lugar natal y a ayudar al equipo de su ciudad. Otro ejemplo de profesionalidad y dedicación. Me parece la forma más inteligente de crecer, desde la portería.

Mi más sincera felicitación a todos los componentes de mi querido Agleymina por tanto esfuerzo y tesón, por tanta fe, por tanta dedicación y amor a este deporte. No es fácil hacer lo que hacen ellos con tantos golpes recibidos. Admiración es lo que me producen y desde mi corazón estaré empujando para que cada día su futuro sea mucho mejor.