policia japonesa

Después de dos días interminables, me puedo sentar a escribir alguna chorrada. Ayer jugamos el penúltimo partido amistoso antes de la Puma Cup. De momento continuamos sin derrotas, y en tres consecutivos sin encajar goles. Pero toca ser autocrítico, para que luego no digan que lo hago con los demás, precisamente no suele  ser mi caso.

El partido de ayer,  a parte de malo y agotador,  lo convertimos en un sinsentido. El equipo adversario pidió que jugásemos tres tiempos de 20’ reales. No tuvimos más remedio que acceder aunque,  a nosotros desde luego,  no nos ha venido bien por tener una plantilla tan corta.

Era importante ya que por primera vez, desde mi llegada, podíamos valorar la evolución con un equipo F-league, de un nivel mucho  más alto que los anteriores, incluso que el nuestro. Si en lugar de jugar tres tiempos de veinte, jugamos diez, el resultado igualmente hubiese sido cero a cero. Sí, ese fue el resultado final, increíble pero cierto.

Malo por parte de ambos, pero sobre todo los míos. La lectura positiva, que la tengo, siempre intento tenerla, es que una vez superado el primer período, nos hicimos con los mandos del partido, con una defensa, en plena programación, en plena construcción, pero consiguiendo la actitud y el ritmo adecuados para ejecutarla. Con esto, no jugamos un pimiento pero tampoco los dejamos jugar, algo verdaderamente importante. El espíritu de esfuerzo y sacrificio fue óptimo y repito, LA ACTITUD, que es la base para poder cambiar y mejorar, eso, lo tenemos. Nuestro ritmo se adaptó finalmente al de nuestra categoría. Empezamos a COMPETIR.

Esta semana, estoy verdaderamente feliz. Por aquí andan un poco asustados. Tenemos planificado amistoso contra Nagoya. Campeón de liga y un todopoderoso al  que nadie le va a toser con la plantilla que tiene, de eso ya he hablado mil veces. Pero en mi opinión, y por eso estoy satisfecho, por mucho que nos metan en cuanto a goles, más importante será el ritmo que nos van a proporcionar cara a la entrada en Puma Cup. No es lo mismo, como diría Alejandro Sanz, jugar a 10 que a 100 por hora. Siempre mejoras cuando juegas con los realmente buenos y superiores. Dejo el resumen pero…

Y por hacer algo entretenido este post, de ahí la fotito de los policías japoneses, compartiré lo que ocurrió después del partido, porque claro está, algo más tenía que pasar.

Volvía a casa con Shingo y habíamos previsto parar para picar algo en un restaurante de Ramen de la ciudad. Un frío de narices, no sentía las manos, los pies, las orejas, nada de nada. Parados tan tranquilamente en un semáforo, justo al salir del pabellón, ¡Zas!, un coche se estampa contra nosotros, justo por el lateral. Venía una ambulancia y para dejarle paso giró, incluso sabiendo que estábamos allí.

50 minutos esperando a la policía. Aquí, cuando tienes un siniestro, no existen los partes amistosos. Siempre debe intervenir la policía. Otros 50 minutos de trámites. Lo curioso, digan lo que digan, dos cositas: los policías japoneses son como sus ciudadanos, muy muy amables, conciliadores. Ya en la etapa de Urayasu, me ocurrió que me pararon en Narita un par de veces para pedirme la documentación de inmigrante,  y os aseguro que nada que ver con la actitud chulesca  que nos encontramos en nuestro país, cuando nos ponen un uniforme y una gorra (de eso puedo hablar yo).  Estábamos parados en un supermercado, en su aparcamiento. Para no pasar frío me tuve que meter dentro. Fue interesante. Uno de ellos, de los policías, entró en dicho establecimiento (aquí todos tienen fotocopiadoras), con la documentación de ambos, hizo no sé cuántas fotocopias y no pagó absolutamente nada. Imagino que aquí la policía puede hacer esas cosas, no lo sé, pero os aseguro que lo voy a preguntar. La maquinita no tenía para insertar monedas, eso sí que pude comprobarlo. En fin, ni juego, ni goles, ni ramen, ni ná…mucho frío y llegar a casa más allá de las 12 de la noche.