Poco a poco iré presentando a la gente que me rodea. Éste es otro de los que hacen la excepción, no solo es importante, también imprescindible. Su nombre, Duillo, un Napolitano afincado en Cagliari, trabajador toda la vida en una fábrica de pasta. Otro nono, como lo llaman aquí, o abuelo para nosotros, cariñoso, afable, atento y gran trabajador. Cada día repito lo mismo, tal vez los menos importantes en un equipo seamos los entrenadores, el resto, entre ellos, gente como Duillo son absolutamente necesarios. Por mi parte, enhorabuena y encantado por el trato recibido de su parte, seguro, la familia irá aumentando, debemos pensar en construir un equipo, a través de la familia.

>