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El pasado mes de febrero tuve la suerte de impartir un curso en Hong Kong para un club de fútbol, concretamente el “Kitchee S.C.”. Semana intensa de duro trabajo para transmitir una idea básica de lo que es nuestro deporte, el fútbol sala, a los entrenadores de fútbol de este club y del país en general.

Comparto el vídeo relacionado con el ataque de cinco, básico, que muestra las diferentes tendencias, el uso de bloqueos, sobreposiciones, etc. En definitiva, la evolución de los modelos, de las soluciones, que van dejando atrás aquellos patrones con posiciones muy definidas y que ahora, caminan hacia la movilidad y el uso de diferentes recursos tácticos.

Desde luego que sí, el autor de esta imagen no sólo ha conseguido decir muchas cosas sobre nuestro deporte, es un verdadero genio. No se puede transmitir más con menos. Acabas de darle un valor incalculable a esa frase de “más vale una imagen…”. Leer Más…

Buenas noticias para el fútbol sala de Asia. La AFC ha tomado dos decisiones, entre otras menos importantes, que van a cambiar radicalmente la forma de entender nuestro deporte que, a día de hoy, tienen muchos países.

Será a partir de 2019 y, básicamente las puedo resumir así: la Copa de Asia de clubes será disputada por aquellos países que su selección haya disputado el Campeonato de Asia de selecciones. Manteniendo el número de 16 participantes. La segunda, podrán participar sólo aquellos jugadores que hayan disputado la mitad del campeonato local de sus respectivos países en ese club. Leer Más…

Son tiempos difíciles para la táctica en fútbol sala. Con defensas absolutamente individuales, salvando excepciones muy contadas. Defensas que convierten al jugador en un perro de presa, sin capacidad para ahorrar energía, anticiparse dominando el espacio o defendiendo líneas de pase, y no, adversarios, son malas compañeras de la tan famosa, manida, mal usada, toma de decisiones. Pero existe, aunque no lo parezca.

Y no hablemos de los ataques, insisto, salvando contadas excepciones. Excesivo uso de situaciones uno contra uno. Cuanto menos elaboremos mejor, no lo entiendo. Abuso del pase al pívot, para que nos solucione la situación. Eso sí, buen uso del balón parado, como mal menor a tanta simplicidad táctica.

En este paisaje, no puede pasar desapercibido para mí, un movimiento que por muy absurdo, lento, incongruente y poco agresivo que parezca, hace un daño terrible. De hecho, suele estar ausente de los modelos tácticos habituales. Yo os he puesto sólo dos ejemplos, pero tengo bastantes más, de varias ligas del mundo.

Órdenes como: ¡Corta con velocidad!, ¡Cambios de ritmo!, ¡No cortar por cortar! o ¡Pasar y cortar sí o sí!, ¡Siempre un hombre en apoyo de seguridad!, no encajan con este movimiento.

Es simple. Cortar cuando un hombre esté encarando, fijando, amenazando a su defensor con ser desbordado (1Vs1). Atrae la atención de los cuatro defensores por el peligro de desborde. En ese momento, el del medio, el que cierra supuestamente, corta sobre el eje. Despacio, como si la cosa no fuese con él, sin llamar la atención, pero acuchillando la estructura defensiva y, sobre todo, CONFUNDIENDO con ese aparentemente estúpido movimiento.

Como dije anteriormente, casi siempre este movimiento está fuera de modelo ofensivo, del sistema, de las reglas. Y, suele ser ejecutado por jugadores expertos, veteranos, que entienden estas cositas que a muchos se nos escapan.

Para mí, humildemente, genial movimiento, estético, inteligente y con una capacidad de camuflaje por encima de lo normal. Corte sobre el eje vertical de la pista.

 

Es curioso ver como poco a poco mucha gente está dejando su espacio de confort en nuestro deporte y decide, tímidamente, empezar a quejarse por lo que está sucediendo.

No sé si lo que se está escribiendo sobre el nuevo cambio de reglas tendrá algún día oficialidad. Me da pena ver dónde estamos por dejarnos manipular por esos que están en la zona alta, por esos a los que sólo les importa el dinero y conservar su cómoda posición.

Seamos realistas: el fútbol sala a nivel internacional no está unido. Esa falta de unidad, esa división, es la que hace vencer a esas personas que nos manipulan, nos envenenan para morir lentamente. Sí, me enoja muchísimo la situación, pero ya estoy acostumbrado.

Repito lo anterior: no sé si habrá oficialidad algún día sobre todo lo que se comenta. Tengo algunas preguntas.

¿Por qué no le cambian las reglas al fútbol? Sobre todo, porque si lo que buscan es que en fútbol sala haya más espectáculo y goles, podrían hacérselo mirar.

¿Por qué a esa reunión no asistió ningún entrenador, jugador o exjugador, gente que haya mamado este deporte desde sus entrañas y que entienda lo que necesitamos? Si realmente lo que necesitamos es un cambio de reglas, que no es el caso, necesitamos algo más potente que eso.

¿Por qué esos cambios? ¿Quién o quiénes han sido los iluminados? No quiero imaginarme un partido en el que el jugador decida si pone el balón en juego con la mano o con el pie, según le interese. Imagino que será un chiste porque si ese es el espectáculo que buscamos, o, la seriedad, lo llevamos claro.

Estamos en un momento de falta de identidad brutal y lo peor es que vamos a seguir estándolo. Eso no nos va a ayudar. Y, de corazón espero equivocarme, no habría cosa que me gustara más, pero esto, con el tiempo, veremos que no es más que otro zarpazo al corazón de nuestro deporte.

Con el tiempo recordaremos a Venancio López y lo valoraremos aún más. Todavía no somos conscientes de lo que este hombre está haciendo por el fútbol sala. Sencillamente tiene un talento descomunal que, sin él, en estos tiempos no estaríamos compitiendo como lo hacemos.

Ayer fue un partido durísimo. Por fortuna, podremos ver a nuestra selección disputando otra final. Es algo que sobre todo se lo debemos agradecer a él.

Es un tema muy extenso para un simple post. Nadie debe engañarse. Para muchas cosas somos demasiado españolitos y creedme, no somos tan buenos como nosotros mismos pensamos.

Desde la distancia cada día me asombra más la capacidad que tiene la gente en estos tiempos para mirar al lado, para no querer ver las realidades que nos rodean. Me asquea la facilidad con la que criticamos ante cualquier pequeño tropiezo y perdemos la perspectiva, de forma voluntaria, con tal de hablar mal de alguien.

Por muchas circunstancias nuestra actual selección no es precisamente la más talentosa que hemos tenido, me atrevería a decir incluso que es la menos talentosa de todas. Por el contrario, estos jugadores serán posiblemente los más trabajadores y disciplinados de nuestra historia, algo que, encaja a la perfección con la mentalidad de nuestro seleccionador.

Estamos en plena transición y no disponemos de jugadores que marquen la diferencia, algo que, en el resto del mundo, empieza a suceder. Nuestra liga ha sido un desastre durante una década, arrollada por una crisis económica descomunal y una falta de creatividad por parte de los que la debían poner encima de la mesa, que no nos ha permitido esquivarla. Eso ha provocado que el resto de selecciones se acerquen mucho a nuestro nivel.

Si miramos atrás, nuestros equipos estaban repletos de jugadores referencia, de extranjeros que servían de ejemplo a los chicos para emularlos. De ahí salió esa generación que ganó mundiales. Con gente creativa, que marcaba la diferencia, jugadores distintos y de un valor incalculable. La generación de ahora tiene otras cualidades nada parecidas a la de los anteriores (Luis Amado, Kike Bonet, Daniel, Santi, Pato, Javi Rodríguez, Álvaro, Riquer, Orol, Vicentín, Clavería, etc., etc.).

Yo voy a intentar no perder de vista nuestra realidad. Hacer competir como compite esta selección, nadie puede hacerlo como Venancio López. Es duro y se nota. Increíble esa imagen de luchador, de ganador, que transmite en cada partido y que contagia a sus jugadores. Creo, humildemente, que es imposible conseguir más con la situación actual del fútbol sala en España. Ni selección ni liga deben caminar solos, es imposible.

Me siento feliz por esta final. Confiado porque sé quién maneja la situación y, con los pies en el suelo, con la prudencia que me da la experiencia.

Hace un par de días cuando España y Francia disputaron su partido en la Futsal Euro y el partido acabó, me fui con una sensación muy normal. Fue un partido de fútbol sala, en el que un equipo, el español, había desplegado todo un arsenal de soluciones tácticas para intentar contrarrestar a otro, el francés, que sólo esperó los errores para crear peligro. ¿A quién no le ha pasado? ¿Quién no ha perdido un partido haciendo todo y mereciendo ganar? ¿Es malo no ganar un partido?… y podría seguir.

Están en su derecho por su puesto, aunque me dio la sensación de que tenían jugadores para creer y hacer algo más que destruir.

Hoy, tras el segundo partido del grupo entre Francia y Azerbaiyán, confirmé que mis sospechas no eran las propias de un enajenado. Un equipo con cinco jugadores nacionalizados, de origen brasileño, con un sentido lógico del juego y una lectura inteligente, ha ganado un partido a otro equipo, el francés, que pensaba que todos los días son domingo.

En nuestro deporte es muy importante defender bien, para atacar mejor. Las porterías están muy cerca. El balón es rápido. Los jugadores, todos, disponen de calidad para hacer gol. Se vive un tremendo estrés en esos veinte por cuarenta y, la única forma de liberar ese estrés, esa presión, es alejar el balón de tu portería, sentirte capaz de empujar al contrario y alejarlo de su objetivo –el balón-, crear y hacer gol para darle sentido a tu presencia en una cancha de fútbol sala. Eso, no lo ha hecho Francia ni en el primer partido ni en este segundo.

He leído muchas cosas sobre ese empate. Hablaban de una Francia revolucionaria, una nueva invitada para competir con los grandes de este deporte, una selección prometedora. Pues sinceramente creo que deben hacer algo más que defender así para merecerse esos titulares.

Yo vi a una España que cometió algunos errores, normales, pero valiente, creativa, arriesgada, con alternativas y muy mala fortuna. Me fui tranquilo a la cama sabiendo, que esto es fútbol sala y que un resultado que no se ajusta a lo que has expuesto, lo tiene cualquiera.

 

Obviamente asumo que los que lean este post, de lo único que me van a tachar es de poco objetivo porque, somos amigos. Realmente no me preocupa ya que lo que escribo en este blog, suele salir desde dentro, que es de lo que se trata hoy día.

Amigo, qué fácil es ganar cuando tienes un equipo de jugadores de primer nivel, cuando el club te da todos los medios para que puedas desarrollar un trabajo muy profesional, cuando tienes todos los recursos a tu favor…esos de los que tú no has disfrutado.

Fuiste nominado entre los entrenadores que optaban al premio al mejor de esta temporada y, sorpresa, se lo lleva el entrenador del campeón de liga. Es algo que estoy acostumbrado a ver. ¿Por qué será que no valoran tanto el trabajo con equipos humildes?

Tú has recorrido un largo camino para poder conseguir acabar en segunda posición en esa terna. Pero para mí no hay discusión, fuiste absoluto ganador. Curiosamente yo también soy entrenador (hace algunos días), así que puede que algo de lo que hablo tenga sentido.

He visto desde la distancia absolutamente todo lo que hiciste. Has compartido conmigo cada momento difícil, también los buenos. No puedo darte más que mi más sincera felicitación, pero no te pares. Estás aún lejos de tu potencial como entrenador. Seguramente en tu club lo saben y por eso te quieren así, es lo único que debe importarte.

Cuando estuviste aquí, me rompía la cabeza. Nunca te vi coger una libreta y pensaba que había dos opciones (realmente tres, pero no lo sabrás): la primera era la de que viniste a hacer turismo y la segunda, que esa cabezota que lleva tu cuerpo fuera una computadora y no necesitase más que ver las cosas para entenderlas. Sí, entenderlas, porque el fútbol sala hay que entenderlo y no aprenderlo. Poco tiempo después me demostraste que lo llevaste todo, todo lo que te importaba, bien ordenado y con propósito de usarlo y mejorarlo. La segunda opción era la buena.

Acostúmbrate a que no siempre gana el mejor, menos en nuestro gremio, y no cambies nunca…