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Antonio Suaza es su autor. Disfrutadlo porque en lo simple radica su secreto. Cuando un entrenador joven muestra inquietudes, ganas por hacer cosas diferentes y, darle su enfoque personal, es cuando realmente otros mejoramos. Algo que muchos de los que siguen el blog habían olvidado.

Observar, analizar y adaptar contenidos de cualquier fuente a la interpretación personal de cada uno de nosotros, a las características de nuestros jugadores, no…COPIAR.

Felicidades Antonio, no pares, haz más de estos.

Hace tiempo tuve la ocasión de conversar un rato con un compañero y hablábamos de esto precisamente. De la importancia de estar en nuestro medio.

Hoy, con un poco de tiempo comparto esta idea, que no es una verdad absoluta, es sencillamente experiencia personal. Son dos ejemplos diferentes pero que, considero interesantes ya que yo sí que experimento una sensación diferente.

El primero y más importante es la foto que hace referencia a las áreas, en las que el portero se desenvuelve la mayor parte del tiempo. Estar dentro de su entorno natural, con las referencias y medidas habituales les hará sentirse más cómodos e involucrados en el desarrollo de las diferentes tareas, del trabajo en general, su percepción será más exacta.

No es difícil, si no disponéis de material para marcar las líneas, hay alternativas en el mercado para ello. Material para delimitar las áreas lo podéis encontrar en algunos centros de venta de material deportivo, para ponerlo al iniciar y quitarlo al acabar.

El scouting. En los últimos años he tenido la posibilidad de hacer los análisis en la pista. Me siento más cómodo, me puedo desplazar al espacio que deseo, me resulta más natural que coger una pizarra auxiliar o un láser para marcar sobre la imagen. Incluso puedo utilizar a los jugadores y mostrar lo que quiero en la misma pista, algo mucho más natural. Mi energía es diferente si hago las cosas en la pista, allí me siento en mi medio. Esto, lo podemos aplicar a cualquiera de las actividades que necesitamos hacer en nuestro día a día con el equipo.

Al entrenador normalmente le asociamos artículos relacionados con su “soledad”, que la tiene. Es un elemento aislado, poco deseado, que normalmente molesta, cuestionado por sus decisiones cuando acierta y cuando falla, criticado y lo que es peor: NADA RESPETADO.

Ser entrenador no es sencillo. Muchas noches sin dormir y días sin descanso en busca de algo que sólo nosotros sabemos.

¡No hay problema! Eso ya pertenece al pensamiento general de la gente, el entrenador es un bicho raro.

Y está foto de cabecera. En mi opinión lo dice todo.

Seguramente la persona que lo ha escrito, lo más redondo que vio en su vida fue tetrabrik de leche. Eso no le quita su derecho a opinar, pero, está obligado a respetar. Es un titular doloroso. ¿Qué pensará la familia de ese entrenador? Mejor dicho ¿Qué sentirá?

A mí me ha pasado, me sigue pasando y me pasará. Claro yo no soy popular, duele lo mismo. Es inevitable evitar que estás cosas lleguen a tus personas más cercanas, a las que sufren por ti.

“…le queda grande…” Entonces, deduzco que esa persona que lo valora piensa que es un entrenador pequeño, sin conocimientos, sin carisma, sin experiencia, de un perfil bajo. ¡Vale! Lo acepto, acepto que pienses eso de él, como lo puedes pensar de cualquiera pero no lo expongas tan fácil y desconsideradamente, piensa en el daño que haces.

Tal vez, dicho de otra forma, su opinión quedaría igualmente plasmada y no sería, en la mía, una enorme falta de respeto, un juicio de valor, sin fundamento, a lo loco y, perjudicial.

…le está costando adaptarse…

…la conexión con los jugadores parece no funcionar…

…necesita más tiempo para ser entendida su metodología, ideas, etc…

No es necesario que le gustemos a todos. Obviamente ni todos los jugadores, ni todos los directivos, ni todos los aficionados, ni toda la prensa, ni nadie, tiene que entender o identificarse con nuestras ideas, nuestra personalidad. Respetarnos, todos.

No hay escrúpulos. No se necesita respeto con tal de vender, ocupar, dañar, ser parte de…

En estos tiempos parece que todo da igual, que se puede hablar sin pensar y sin pagar por el daño que se hace. El entrenador, y esto me quita las ganas cada día más, enormemente expuesto, pasa al peor escenario, el de no ser respetado como cualquier persona.

Primera media semana de trabajo. Siete sesiones cargadas de concentración y responsabilidad. Somos pocos y, no nos vamos a quejar. No vamos a intentar cambiar el mundo, vamos a intentar adaptarnos a él, estoy seguro de que es el camino correcto. Perder tiempo…eso lo dejamos para los que lo tienen.

Trabajaron muy bien los chicos. Nada más. Es lo único que me importa.

Aprovecho el post para compartir algún pensamiento. No me pidáis que sea lo que no soy. Aunque el deporte nacional sea aparentar saber de todo y querer saber de todos, yo voy a seguir con mi minúscula actividad social. Trabajo y familia, siendo familia también mis jugadores, cuerpo técnico, jefes, con los que paso mucho tiempo y los que merecen el máximo respeto.

Una persona, a la que le permito que lo haga, me dijo hace poco que los aficionados sentían que yo era algo distante (nada nuevo para mí). Que me perdonen, cambiar mi actitud para fingir lo que no soy me mataría. Todo el mundo tiene mi respeto y, no por sonreír más o hablar más, soy mejor entrenador o mejor persona.

La privacidad deja de ser privacidad cuando compartes algo con una segunda persona. En ese momento pierdes el control y atente a las consecuencias. “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo” (A. Einstein).

Al final del camino las acciones de las personas son las que te dirán todo lo que necesitas saber sobre ellas. Por lo tanto, la verdad sobre ellas está en el acto y no en la palabra. Es para tener miedo.

¡Cómo nos complicamos la vida!

Se acabaron las vacaciones, que nunca son como tienen que ser por esa fiebre nuestra de trabajar sin descanso. Dejar tu casa es duro, pero a la vez la temporada se presenta ilusionante.

A pesar de lo que muchos puedan pensar, el tramo final de la anterior temporada fue agotador, difícil, extraño…por muy bien que acabase. ¡Raro raro raro! En lo personal y en lo deportivo. Alegrías y decepciones.

Es más fácil si somos capaces de asumir de dónde venimos. Tal vez parte del camino se recorrió en el final de la anterior temporada. Tal vez con un poco de suerte pudimos entender el qué, el por qué, el cómo y el cuándo, pero nuestra necedad se hará patente si no lo usamos para que vuelvan a ocurrir acontecimientos positivos, volver a ser trabajadores, ganadores y dominadores.

Nos viene una temporada de vértigo en la que, para empezar, sólo dispondremos de apenas dos semanas con el grupo al completo antes del inicio. Si me dan a elegir entre tener a ocho internacionales o empezar la temporada con todos, elijo tener ocho internacionales. Es el peaje que se debe pagar y ya me pasó anteriormente. Vendrán bien y, lo único que me preocupa es que sepan que es un punto y seguido y no un punto y aparte.

Ese puede ser el primer error y aviso con tiempo. Venir de conseguir la clasificación para el mundial o ganar la AFC significa que, tenemos un compromiso con nuestro club y debemos prolongar nuestra actitud hasta el final. Los clubes son los que hacen fuerte a la selección y sobre todo una liga competitiva.

Va a haber cambios, muchos, y hay que estar preparados.

En lo personal y, siendo lo más sincero posible, el período de adaptación me sirvió para observar las múltiples contradicciones que me iban a rodear. Ya estoy preparado porque no hay mejor arma que una buena y generosa información. Recopilada observando, escuchando, hablando e intercambiando. Todos me ayudaron mucho incluso, aquellos que no quisieron. Las cosas no suceden porque sí.

Grandes deseos para mi club, Chonburi. Grandes deseos para mis jugadores y sus familias. No debe ser un año de éxito, debe ser un año de trabajo. No es necesario demostrar que podemos ganar, es necesario demostrar que podemos trabajar como auténticos ganadores.

Espero que la salud nos lo permita, que la actitud nos ayude, que las decisiones sean acertadas y cuando no, que la solución llegue de inmediato, que la unión nos permita ser fuertes, que la suerte caiga de nuestro lado de vez en cuando, que la verdad se imponga a la mentira, que los aciertos sean olvidados rápidamente, que no se contamine nuestro grupo, que seamos capaces de escuchar, hablar y sobre todo respetar. Y que el coronavirus de las narices pase siempre de largo sin ni siquiera rozarnos.

Hace unos días en una entrevista con un periodista y amigo, tuvimos la oportunidad de hablar de muchos temas. Hubo uno, en concreto uno, que llamó mi atención por extraño que parezca.

Si llamas ladrón a una persona, aun sin saber si lo es, ya lo estás señalando para el resto hasta…que se demuestre lo contrario. Tiempo que le hará un daño irreparable. Por lo tanto, regar a nuestra sociedad con afirmaciones gratuitas y con poco conocimiento de causa es relativamente sencillo.

Vamos al grano. El asunto es claro. “Se dice por ahí que los técnicos españoles que vuelven del extranjero no se adaptan a la liga y terminan fracasando” (más o menos).

No me sorprende la afirmación por lo dicho anteriormente. Somos un país con una facilidad pasmosa para afirmar cosas sin saber nada del asunto, especialistas en señalar de forma gratuita y sin escrúpulos. (Igual que los famosos perfiles).

¿Cuántos de ellos han vivido esa experiencia? Para hablar con esa rotundidad.

Obviamente estar de acuerdo con ello es imposible. Y supongo que, a algunos les habrá ido mal y a otros bien. Como a los que salimos fuera, unas veces nos va bien y otras mal. Como a los que se quedan en España, a unos les funciona su trabajo a veces y, otras no, sin buscar el origen del problema. Es algo normal en esta vida.

Estar fuera de nuestro país no significa que nuestra formación haya sido diferente a la de los que se quedan. Es la misma. Estar fuera de nuestro país no puede ir asociado a relajación, no hay ligas menores, hay ligas diferentes, unas mejores y otras peores según puntos de vista (todos respetables). Estar fuera no es sinónimo de estar acomodado en un buen salario, muchos de nosotros ganamos para vivir y sufrimos auténticos calvarios en países en los que no conocemos sus leyes, costumbres, forma de pensar. Estar fuera es garantía de capacidad de adaptación, acabas entendiendo que es más fácil adaptarse al mundo en el que estamos que intentar cambiarlo. Estar fuera te hace más fuerte, pregúntele a esos tantos españoles emigrantes que se fueron en su momento a países como Alemania, Argentina, etc… en otros tiempos y cómo, cambio su forma de ver la vida.

Y, por poner algunos ejemplos, que supongo también los hay en el otro extremo, pero que no considero estén relacionados con estar o no en nuestra “superliga”, ahí los dejo:

¿Conocéis a Miguel Rodrigo? Vuelve a España de Italia y Rusia y resuelve una situación complicada en Segovia, con un equipo muy joven, metiéndolo en la pelea con los más grandes de nuestro país.

¿Jesús Velasco? Creo recordar que igualmente vuelve a Segovia desde Italia y mirad dónde lo colocó. ¿Ya se nos ha olvidado lo que ha ganado Inter en los últimos años? Y, ¿Recordáis como jugaba ese equipo? Hagan memoria y no me digan que fue Ricardinho, que seguro ayudó.

¿Juanito? Sí, ese técnico emocional donde los haya y un ejemplo de profesionalidad. Vuelve de Qatar a Zamora y rápidamente lo contrata Palma. No recuerdo un mal año de ese equipo, con el que disputó Copas y Play offs. Francia donde coloca a Sporting de Paris en los puestos de privilegio y tras una breve escala en Vietnam resulta, que tiene al Betis líder de Segunda División. ¡Seguro que ha sido suerte!

No hace mucho Marcos Angulo viene de Hungría y, tras haber tenido muy poca experiencia en nuestro país, ayuda enormemente a Peñíscola a salvar la categoría. Hizo de puente hasta que llegó Juanlu. Y Juanlu, ¿También lo está haciendo mal en Peñíscola? Si mi memoria no falla los últimos años los ha trabajado en Italia en proyectos serios y con excelentes resultados.

Como dije en la entrevista, Héctor Souto, no muy conocido por muchos de vosotros. Procendente de Vietnam y con muy poca experiencia como primer entrenador. Resulta que este año Oparrulo está haciendo una de sus mejores temporadas y, con un equipo muy justito. Algo bueno estará aportando viniendo de una “liga menor”, ¿verdad?

Y, ¿alguien conoce a Tino Pérez? Yo sí. Este señor tiene toda la experiencia del mundo. No hay país en el que no haya ganado títulos y hecho un trabajo excelente. A su vuelta, no pilla cualquier cosa, todo un Inter en un crítico momento. Lo está sacando y démosle el tiempo que merece.

Por último, un tal Duda. ¿Alguien se atreve a dudar de él? Tras un año en Kuwait y paradita en Italia, hace que Cartagena en tres jornadas ponga la liga patas arriba. ¡Viniendo de ligas menores!

¡Podría seguir…!

Mejor afirmar con argumentos que soltar al aire pensamientos vacíos y autoprotectores.

“Estar fuera” puede ser lo mejor que le pase a un técnico español para, de vez en cuando, hacerte mejor y más completo, algo que, sólo nosotros sabemos. Seguramente en el éxito de los técnicos que he puesto como ejemplo sí tenga algo que ver la experiencia en el extranjero. Pero, a aquellos que por el motivo que fuere no les fue bien, nunca debemos asociarlo a la emigración a otros países y sus ligas.

Es posible que alguno de los datos me haya bailado, no soy una base de datos pero, imagino que no se alejará mucho de la cruda realidad.

Siempre es igual, justicia. Obviamente apreciando el gran partido del adversario, que ha dado luz a la final, creo que, por juego, regularidad y todo lo que nos hemos expuesto somos justos campeones de la FA CUP 2019.

Solo nosotros sabemos lo difícil que ha sido, la presión que el grupo tenía tras dos años de dificultades. Cuando estás así, los goles en contra pesan el doble o el triple y los que marcas son la mitad o menos…justo, hasta que acaba el partido.

No voy a hablar más de una final que se ha decidido en los penaltis, por nuestros propios errores y presión añadida. Gracias a los chicos por dejarme compartir esta experiencia, yo sé, que han hecho lo que han podido.

Del futuro sí. Cómo dije ayer en el post previo, y repito hoy, ganar y no ver la realidad en la que estamos inmersos sería el mayor fracaso. Ganar y ser autocríticos e inteligentes para tomar las decisiones adecuadas y no volver a caer en un pozo similar, sería de ser un equipo que no solo parezca grande, que también lo sea.

En lo personal, fue increíble. Hacía mucho que no vivía un ambiente así. Unas aficiones modélicas, respetuosas, intensas, cariñosas que, en mi opinión son los que le dan luz a esto del fútbol sala. Mucha gente se quedó fuera, sin acceso. El estadio, dos horas antes casi lleno. ¡Qué afortunado soy!

Toca descansar y olvidar pronto estos dos meses de durísima carga mental. Y, con positividad, creatividad y ganas de hacer las cosas bien, preparar la próxima temporada en la que nos toca, intentar ganar la liga.