Los que hayan leído mi blog saben de mi tendencia a exigir más profesionalidad a aquellos que nos dirigen, desde nuestros gestores de club a nuestros guías (casi espirituales) que copan los puestos de organización…los importantes.

Yo, César Núñez, creía que los mejores jugadores son aquellos que, no solamente tienen grandes cualidades técnicas, también los más inteligentes, los mejores conocedores del juego. Para que nos entendamos, menos trabajo para los entrenadores y tiempo para invertirlo en mejoras otros aspectos del juego en nuestro equipo.

Ver a un jugador correr tras otro obedeciendo órdenes, sin permitirles hacer ninguna lectura del juego, sin concederles la posibilidad de equivocarse en una anticipación, derrochando energía que luego les falta para llegar al final, sin ver su faceta humana. Aquella faceta humana que nos distingue de algunos animales por la capacidad de razonar que tenemos, la capacidad de pensar.Disertar sobre esto siempre será un placer. Disertar sobre herramientas para hacer desaparecer al jugador y convertirlo en un perro de presa, no.

Y, la fórmula actual de tomar dar libertad para tomar decisiones en ataque, pero, no en defensa, me parece un camino fácil que nunca debemos coger. El jugador es inteligente, unos más y otros menos. El jugador tiene capacidad para percibir, unos más y otros menos…en todos los momentos y situaciones del juego. Nosotros sólo debemos mejorarlos.

Próximo 23 de junio, semana que viene, día marcado para el comienzo de la preparación de la Copa de Asia de clubes 2019. Puede ser la última participación de un equipo qatarí por el cambio de normas. Puede ser un calvario o un torneo que nos permita alcanzar los objetivos marcados, es importante este torneo para Al-Rayyan.

Lo que sí sé seguro que va a ser es una preparación repleta de ilusión, entrega, trabajo, dedicación, compromiso, como no podía ser de otra forma, por mi parte. Todo dependerá como siempre, del trabajo.

Para los chicos será un reto, y, para mí, mucho más que eso. Es sencillamente ambición. Empieza todo así que, como siempre, mis mejores deseos y suerte para los jugadores y directiva. !Apretaros¡  va a ser duro.

En unos tiempos muy complicados, con una sociedad cada vez más deteriorada en la que el respeto brilla por ausente, estaría muy bien no olvidar que es en la pista donde los deportistas deben hablar.

 

Con mucha alegría y, tras mucho trabajo, por fin podemos decir que merecidamente hemos sido campeones. Nos lo debía la competición. El año anterior hubo demasiados contratiempos, demasiados empujones que no nos permitieron ganar.

Pero el deporte hace justicia. Hoy nuevamente, Al-Rayyan da un ejemplo más de que el trabajo paga. El trabajo en el silencio y con bastante sufrimiento. Meses muy duros, con un equipo totalmente nuevo. Hecho con gente que apostó por el trabajo, tras no poder retener a la mayoría de nuestros jugadores, con los que llevábamos varios años trabajando, mis antecesores y yo. Fue muy triste y la impotencia nos invadió durante los primeros meses de la competición.

¿Parece que no esté feliz verdad? En parte así es. No vale todo para ser campeón y creí haber visto demasiado, pero nunca se deja de aprender.

Gracias a aquellos que con tanto odio, rabia, imprudencia, orgullo, arrogancia, desprecio y mala educación nos han intentado hacer daño. Les felicito por haberme hecho, a mí en especial, mucho más fuerte y rico en conocimientos de lo que era. Con una mayor experiencia que me servirá para ser mejor en el futuro. ¡Gracias, gracias y gracias! Sois increíbles.

A cambio os daré mi mejor consejo, si queréis vencer, solo hay un camino…trabajar con honestidad y profesionalidad.  El deporte solo quiere a esos, aunque vivamos malos momentos…

¡FELICIDADES RAYYAN! Y a todos aquellos que fueron parte de nosotros y lo siguen siendo en la distancia…ellos, saben de lo que hablo.