Hace tiempo tuve la ocasión de conversar un rato con un compañero y hablábamos de esto precisamente. De la importancia de estar en nuestro medio.

Hoy, con un poco de tiempo comparto esta idea, que no es una verdad absoluta, es sencillamente experiencia personal. Son dos ejemplos diferentes pero que, considero interesantes ya que yo sí que experimento una sensación diferente.

El primero y más importante es la foto que hace referencia a las áreas, en las que el portero se desenvuelve la mayor parte del tiempo. Estar dentro de su entorno natural, con las referencias y medidas habituales les hará sentirse más cómodos e involucrados en el desarrollo de las diferentes tareas, del trabajo en general, su percepción será más exacta.

No es difícil, si no disponéis de material para marcar las líneas, hay alternativas en el mercado para ello. Material para delimitar las áreas lo podéis encontrar en algunos centros de venta de material deportivo, para ponerlo al iniciar y quitarlo al acabar.

El scouting. En los últimos años he tenido la posibilidad de hacer los análisis en la pista. Me siento más cómodo, me puedo desplazar al espacio que deseo, me resulta más natural que coger una pizarra auxiliar o un láser para marcar sobre la imagen. Incluso puedo utilizar a los jugadores y mostrar lo que quiero en la misma pista, algo mucho más natural. Mi energía es diferente si hago las cosas en la pista, allí me siento en mi medio. Esto, lo podemos aplicar a cualquiera de las actividades que necesitamos hacer en nuestro día a día con el equipo.

Al entrenador normalmente le asociamos artículos relacionados con su “soledad”, que la tiene. Es un elemento aislado, poco deseado, que normalmente molesta, cuestionado por sus decisiones cuando acierta y cuando falla, criticado y lo que es peor: NADA RESPETADO.

Ser entrenador no es sencillo. Muchas noches sin dormir y días sin descanso en busca de algo que sólo nosotros sabemos.

¡No hay problema! Eso ya pertenece al pensamiento general de la gente, el entrenador es un bicho raro.

Y está foto de cabecera. En mi opinión lo dice todo.

Seguramente la persona que lo ha escrito, lo más redondo que vio en su vida fue tetrabrik de leche. Eso no le quita su derecho a opinar, pero, está obligado a respetar. Es un titular doloroso. ¿Qué pensará la familia de ese entrenador? Mejor dicho ¿Qué sentirá?

A mí me ha pasado, me sigue pasando y me pasará. Claro yo no soy popular, duele lo mismo. Es inevitable evitar que estás cosas lleguen a tus personas más cercanas, a las que sufren por ti.

“…le queda grande…” Entonces, deduzco que esa persona que lo valora piensa que es un entrenador pequeño, sin conocimientos, sin carisma, sin experiencia, de un perfil bajo. ¡Vale! Lo acepto, acepto que pienses eso de él, como lo puedes pensar de cualquiera pero no lo expongas tan fácil y desconsideradamente, piensa en el daño que haces.

Tal vez, dicho de otra forma, su opinión quedaría igualmente plasmada y no sería, en la mía, una enorme falta de respeto, un juicio de valor, sin fundamento, a lo loco y, perjudicial.

…le está costando adaptarse…

…la conexión con los jugadores parece no funcionar…

…necesita más tiempo para ser entendida su metodología, ideas, etc…

No es necesario que le gustemos a todos. Obviamente ni todos los jugadores, ni todos los directivos, ni todos los aficionados, ni toda la prensa, ni nadie, tiene que entender o identificarse con nuestras ideas, nuestra personalidad. Respetarnos, todos.

No hay escrúpulos. No se necesita respeto con tal de vender, ocupar, dañar, ser parte de…

En estos tiempos parece que todo da igual, que se puede hablar sin pensar y sin pagar por el daño que se hace. El entrenador, y esto me quita las ganas cada día más, enormemente expuesto, pasa al peor escenario, el de no ser respetado como cualquier persona.

Primera media semana de trabajo. Siete sesiones cargadas de concentración y responsabilidad. Somos pocos y, no nos vamos a quejar. No vamos a intentar cambiar el mundo, vamos a intentar adaptarnos a él, estoy seguro de que es el camino correcto. Perder tiempo…eso lo dejamos para los que lo tienen.

Trabajaron muy bien los chicos. Nada más. Es lo único que me importa.

Aprovecho el post para compartir algún pensamiento. No me pidáis que sea lo que no soy. Aunque el deporte nacional sea aparentar saber de todo y querer saber de todos, yo voy a seguir con mi minúscula actividad social. Trabajo y familia, siendo familia también mis jugadores, cuerpo técnico, jefes, con los que paso mucho tiempo y los que merecen el máximo respeto.

Una persona, a la que le permito que lo haga, me dijo hace poco que los aficionados sentían que yo era algo distante (nada nuevo para mí). Que me perdonen, cambiar mi actitud para fingir lo que no soy me mataría. Todo el mundo tiene mi respeto y, no por sonreír más o hablar más, soy mejor entrenador o mejor persona.

La privacidad deja de ser privacidad cuando compartes algo con una segunda persona. En ese momento pierdes el control y atente a las consecuencias. “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo” (A. Einstein).

Al final del camino las acciones de las personas son las que te dirán todo lo que necesitas saber sobre ellas. Por lo tanto, la verdad sobre ellas está en el acto y no en la palabra. Es para tener miedo.

¡Cómo nos complicamos la vida!