Hace unos días en una entrevista con un periodista y amigo, tuvimos la oportunidad de hablar de muchos temas. Hubo uno, en concreto uno, que llamó mi atención por extraño que parezca.

Si llamas ladrón a una persona, aun sin saber si lo es, ya lo estás señalando para el resto hasta…que se demuestre lo contrario. Tiempo que le hará un daño irreparable. Por lo tanto, regar a nuestra sociedad con afirmaciones gratuitas y con poco conocimiento de causa es relativamente sencillo.

Vamos al grano. El asunto es claro. “Se dice por ahí que los técnicos españoles que vuelven del extranjero no se adaptan a la liga y terminan fracasando” (más o menos).

No me sorprende la afirmación por lo dicho anteriormente. Somos un país con una facilidad pasmosa para afirmar cosas sin saber nada del asunto, especialistas en señalar de forma gratuita y sin escrúpulos. (Igual que los famosos perfiles).

¿Cuántos de ellos han vivido esa experiencia? Para hablar con esa rotundidad.

Obviamente estar de acuerdo con ello es imposible. Y supongo que, a algunos les habrá ido mal y a otros bien. Como a los que salimos fuera, unas veces nos va bien y otras mal. Como a los que se quedan en España, a unos les funciona su trabajo a veces y, otras no, sin buscar el origen del problema. Es algo normal en esta vida.

Estar fuera de nuestro país no significa que nuestra formación haya sido diferente a la de los que se quedan. Es la misma. Estar fuera de nuestro país no puede ir asociado a relajación, no hay ligas menores, hay ligas diferentes, unas mejores y otras peores según puntos de vista (todos respetables). Estar fuera no es sinónimo de estar acomodado en un buen salario, muchos de nosotros ganamos para vivir y sufrimos auténticos calvarios en países en los que no conocemos sus leyes, costumbres, forma de pensar. Estar fuera es garantía de capacidad de adaptación, acabas entendiendo que es más fácil adaptarse al mundo en el que estamos que intentar cambiarlo. Estar fuera te hace más fuerte, pregúntele a esos tantos españoles emigrantes que se fueron en su momento a países como Alemania, Argentina, etc… en otros tiempos y cómo, cambio su forma de ver la vida.

Y, por poner algunos ejemplos, que supongo también los hay en el otro extremo, pero que no considero estén relacionados con estar o no en nuestra “superliga”, ahí los dejo:

¿Conocéis a Miguel Rodrigo? Vuelve a España de Italia y Rusia y resuelve una situación complicada en Segovia, con un equipo muy joven, metiéndolo en la pelea con los más grandes de nuestro país.

¿Jesús Velasco? Creo recordar que igualmente vuelve a Segovia desde Italia y mirad dónde lo colocó. ¿Ya se nos ha olvidado lo que ha ganado Inter en los últimos años? Y, ¿Recordáis como jugaba ese equipo? Hagan memoria y no me digan que fue Ricardinho, que seguro ayudó.

¿Juanito? Sí, ese técnico emocional donde los haya y un ejemplo de profesionalidad. Vuelve de Qatar a Zamora y rápidamente lo contrata Palma. No recuerdo un mal año de ese equipo, con el que disputó Copas y Play offs. Francia donde coloca a Sporting de Paris en los puestos de privilegio y tras una breve escala en Vietnam resulta, que tiene al Betis líder de Segunda División. ¡Seguro que ha sido suerte!

No hace mucho Marcos Angulo viene de Hungría y, tras haber tenido muy poca experiencia en nuestro país, ayuda enormemente a Peñíscola a salvar la categoría. Hizo de puente hasta que llegó Juanlu. Y Juanlu, ¿También lo está haciendo mal en Peñíscola? Si mi memoria no falla los últimos años los ha trabajado en Italia en proyectos serios y con excelentes resultados.

Como dije en la entrevista, Héctor Souto, no muy conocido por muchos de vosotros. Procendente de Vietnam y con muy poca experiencia como primer entrenador. Resulta que este año Oparrulo está haciendo una de sus mejores temporadas y, con un equipo muy justito. Algo bueno estará aportando viniendo de una “liga menor”, ¿verdad?

Y, ¿alguien conoce a Tino Pérez? Yo sí. Este señor tiene toda la experiencia del mundo. No hay país en el que no haya ganado títulos y hecho un trabajo excelente. A su vuelta, no pilla cualquier cosa, todo un Inter en un crítico momento. Lo está sacando y démosle el tiempo que merece.

Por último, un tal Duda. ¿Alguien se atreve a dudar de él? Tras un año en Kuwait y paradita en Italia, hace que Cartagena en tres jornadas ponga la liga patas arriba. ¡Viniendo de ligas menores!

¡Podría seguir…!

Mejor afirmar con argumentos que soltar al aire pensamientos vacíos y autoprotectores.

“Estar fuera” puede ser lo mejor que le pase a un técnico español para, de vez en cuando, hacerte mejor y más completo, algo que, sólo nosotros sabemos. Seguramente en el éxito de los técnicos que he puesto como ejemplo sí tenga algo que ver la experiencia en el extranjero. Pero, a aquellos que por el motivo que fuere no les fue bien, nunca debemos asociarlo a la emigración a otros países y sus ligas.

Es posible que alguno de los datos me haya bailado, no soy una base de datos pero, imagino que no se alejará mucho de la cruda realidad.

Siempre es igual, justicia. Obviamente apreciando el gran partido del adversario, que ha dado luz a la final, creo que, por juego, regularidad y todo lo que nos hemos expuesto somos justos campeones de la FA CUP 2019.

Solo nosotros sabemos lo difícil que ha sido, la presión que el grupo tenía tras dos años de dificultades. Cuando estás así, los goles en contra pesan el doble o el triple y los que marcas son la mitad o menos…justo, hasta que acaba el partido.

No voy a hablar más de una final que se ha decidido en los penaltis, por nuestros propios errores y presión añadida. Gracias a los chicos por dejarme compartir esta experiencia, yo sé, que han hecho lo que han podido.

Del futuro sí. Cómo dije ayer en el post previo, y repito hoy, ganar y no ver la realidad en la que estamos inmersos sería el mayor fracaso. Ganar y ser autocríticos e inteligentes para tomar las decisiones adecuadas y no volver a caer en un pozo similar, sería de ser un equipo que no solo parezca grande, que también lo sea.

En lo personal, fue increíble. Hacía mucho que no vivía un ambiente así. Unas aficiones modélicas, respetuosas, intensas, cariñosas que, en mi opinión son los que le dan luz a esto del fútbol sala. Mucha gente se quedó fuera, sin acceso. El estadio, dos horas antes casi lleno. ¡Qué afortunado soy!

Toca descansar y olvidar pronto estos dos meses de durísima carga mental. Y, con positividad, creatividad y ganas de hacer las cosas bien, preparar la próxima temporada en la que nos toca, intentar ganar la liga.

Mañana día de final. Nuestro camino para llegar hasta ella no ha sido nada fácil. ¡Lógico! es una final de Copa en un fútbol sala con jugadores muy inteligentes. Mucho potencial por explotar aún en este país.

Es cierto que a veces tomamos decisiones que no son las más adecuadas, por unos motivos o por otros, pero al fin y al cabo lo importante es asumirlas con positividad y hacerlo lo mejor posible. Lo que estoy viendo y viviendo en esta primera etapa de adaptación en Chonburi podría definirlo como absolutamente “desconocido”, “inesperado”, “desoncertante” y “sorprendente”.

Es largo de contar y seguro habrá momentos, al fin y al cabo, se comparte lo que se puede. Mañana tendré un problema, ganar y que eso no nos deje ver el camino, el nuevo camino que debemos tomar. ¡Cuidado! Puede parecer surrealista, ganar y pensar que sólo fue un mal sueño, sería desastroso. Perder y no enviar un mensaje de “hemos vuelto”, todavía peor.

Los que me conocen saben que ilusión, entrega y concentración no faltarán. También será necesaria un poco de suerte, más en esta situación.

Los chicos merecen acabar el año con muy buenas sensaciones, han hecho una copa perfecta, regular, contundente. Lo que ocurra en el entorno es incontrolable, por lo tanto, no merece la pena perder el tiempo con ello y con ellos.

Esta final espero y deseo que sea dura. El rival, un digno rival, campeón de liga y copa actual. Un equipo al que le sale todo, en dinámica positiva y con la tranquilidad de no tener presión añadida. Pero eso se acaba, los ciclos pasan y puede ser el momento de acabar con esta pesadilla que ya nos dura dos años.

¡Go Chonburi Go!