Responsabilidad y sobre todo preocupación. Es obvio que estoy feliz. Dejar un país en el que llevaba seis años y un club, que con sus más y sus menos era mi familia ha sido complicado.

Venir a un club que ha aportado tanto al fútbol sala asiático para intentar reconducirlo es un objetivo difícil. Pero, ¿qué sería de mí sin retos complicados?

No es tanto el juego lo que me preocupa. Hay que entender por qué suceden las cosas y sobre todo tener mucho apoyo para poder resolver los problemas. Esto ya es añejo, no obstante que no os quepa duda, Bluewave Chonburi, que podrá no funcionar, pero no será por trabajo, esfuerzo, dedicación y buena voluntad.

Es una forma de dar las gracias que, al hacerme más mayor, implica una mayor implicación conociendo los problemas desde la experiencia, que no es poca.

Mi preocupación, no deja de ser algo que ya he comentado varias veces en este blog. ¿Cómo es posible? Somos especialistas en hablar mal, en destruir, en criticar, sin mirarnos al ombligo. Muchos son los clubes que no ofrecen unas mínimas condiciones laborales para desarrollar nuestro deporte. Este es uno de los que sí la ofrecen, por la voluntad de la gente que lo creó y que actualmente lo dirige. Con sus errores y aciertos, con su inexperiencia, pero con una enorme voluntad.

Jugadores y entrenadores, staff, de nada vale quejarse y es importante cuidar lugares como este, que apuestan de forma importante por nuestro deporte. ¡Yo lo voy a intentar!

Muchas gracias por la confianza, muchas gracias por el recibimiento, muchas gracias por los detalles, nunca fue tan fácil en los veintitrés años de carrera que ya cubren mis espaldas.

Go Bluewave Go!  I am very happy to be here.

¿Quién está libre de haber tomado decisiones equivocadas? Cuando llegué a Catar el principal objetivo era realizar un profundo análisis y pensar, hacer una exhaustiva autoevaluación con el objetivo de que, a mi salida, pudiera focalizar toda la energía en hacer mi trabajo, un poco mejor cada día, cortando el acceso a todo aquello que sea literalmente tóxico. Mi piel se debía volver algo más gruesa.

Después de seis años llegó el momento. Justo un 13 de septiembre de 2013 ponía pie en Doha. Allá por entonces, en el antiguo aeropuerto me esperaba Askor, driver del club que me ofreció la posibilidad, Al-Shahania, de venir a este país. Hoy 10 de septiembre de 2019, me despido del club que me ha hecho aprender, a golpe de trabajo, las muchas cosas que puedo y las otras que, no debo hacer en mi vida, Al-Rayyan.

“Sé sincero y te odiarán, sé un falso y te amarán”. No fue un camino de rosas. Y no os voy a hablar de los resultados, títulos, etc. Eso, está de más.

En esta etapa de mi vida me toco superar auténticas dificultades, en todos los aspectos. Día a día fui venciéndolas con ilusión y trabajo, con fuerza, a veces con resignación. Me siento orgulloso y, creo que me volví de un material impenetrable. Como dicen mis jugadores, algunos, “los de fuera no sabéis lo que es vivir en el desierto”. Algo he visto y me basta.

Paso de excesivos agradecimientos y bonitas palabras. Cada uno sabe lo que ha hecho. Me crucé con gente de aquí, y de allí, en un territorio áspero. Posiblemente las mayores decepciones las viví aquí, también las mayores alegrías.

De las alegrías, sabéis los que formáis parte. De las decepciones, TAMBIÉN.

¡Volveré! No sé si de vacaciones, en tránsito o a trabajar de nuevo. El aprendizaje, de lo positivo y negativo, supera con creces lo conseguido.

Gracias Qatar. Gracias Doha. Gracias por estos intensos años.

Sé que no eres muy amante de estas cosas, pero mi rey, es lo que hay. Pasé seis años en Qatar y como tú mejor que nadie sabe, nunca fui de relacionarme mucho con los españoles de por aquí, con otros expatriados.

Tú y yo somos amigos hace mucho. De esos que no hace falta llamar cada día para saber que están ahí. En estos meses que pude compartir contigo, tal vez los más intensos desde que nos conocimos, hiciste que viera la vida aquí de otra forma, ya no me sentía tan solo. Por eso, y aunque eres un pesado dando las gracias, hoy me toca a mí dártelas a ti.

Yo sé, o, creo saber cómo eres, y nunca cambiaría al Antonio Bores que conocí y que conozco. Por encima de todas las cosas está la admiración y el respeto que te tengo desde hace muchos años, después la amistad y el cariño tal cual un hermano. Sé que lo que necesite, si algún día lo necesito, serás el primero en ayudarme a conseguirlo.

Qatar se queda con una buena persona y un gran profesional que jamás debe desaprovechar y tú, te quedas en un país que te dará muchas alegrías y tristezas, de las que debes aprender y hacerte cada vez más fuerte.

Nuestra vida nunca fue un camino de rosas, aunque tampoco debemos quejarnos, ni tú ni yo. Me siento feliz de haber compartido estos meses de otra forma contigo y disfrutar del ser humano que llevas dentro.

Millones de gracias Antonio Bores Cerezal, nunca dejes de ser la grandísima persona que eres. ¡Seguimos!