Mañana disputamos uno de los últimos tres partidos de liga que nos queda. Jugamos contra el eterno rival Al-Sadd.

En otra situación hubiera esperado a escribir este post. La liga no acabó, pero ya somos campeones. Estábamos en la obligación de ganarla ya que, nuestra plantilla es sin duda la mejor de todas. Pero sería de justicia reconocer al menos por mi parte, la enorme labor, de estos jugadores.

A falta de tres jornadas hemos sido campeones sin perder ningún partido. Veintiuno disputados (hasta la fecha). Diecinueve victorias y dos empates. Ciento veinte goles a favor y veintiocho en contra. Y esto son sólo números.

Lo mejor lo he visto y disfrutado yo. Tal vez no necesitáramos tanto, pero hemos trabajado de forma bestial. Cada día ha sido y está siendo un reto en esa pista que veis en la foto, nuestra casa. Hemos disfrutado, luchado, peleado, sufrido, y todo, de puertas hacia dentro. Por lo tanto, el resultado al margen de otras cosas es el fruto de unos atletas, jugadores que han sabido aguantarme como héroes. Ningún jugador lesionado en lo que va de temporada, y podría seguir.

Y nuestros jefes. A veces mejor y otras peor, como nosotros, pero poniendo la cara ante una situación institucional muy complicada, generalizada en este país. Los míos no se esconden y eso, es loable.

Felicidades a todos esos guerreros que cada día me enamoran más. ¡No paramos chicos! Y ahora nos toca afrontar el más importante de los retos. Aunque parezca mentira, salvar el futbol sala en Qatar, ahora más que nunca, depende mucho de nosotros y de lo que seamos capaces de hacer en el futuro. Lástima la corta memoria de este deporte.

 

Cuando pienso en este chico lo primero que se me viene a la cabeza es que “nadie le regaló nada”. Desde muy joven vino a Qatar y se enfrentó a situaciones muy adversas.

¡Ya ya lo sé! Imagino a algunos que conozco pensando: “sí claro, pero si juega en Rayyan, ¡qué narices dificultades!”.

Eso no será un debate ya que tan sólo él, y los que estamos por aquí, sabemos de lo que estamos hablando. Qatar más allá de ser un paraíso ofrece muchos inconvenientes para el desarrollo profesional de un jugador. Muchos más para tener una vida tranquila encajada en este entorno deportivo.

Yo puedo hablar ya que lo vi antes de mi llegada a este club y ahora, hace algo más de un año que lo tengo bajo mi dirección. Desde mi posición debo darle las gracias por lo mucho que le da el equipo. Por lo matemáticas que es, algo que me hace mantener la tensión siempre y me ayuda a mejorar. Por su calidad humana escondida tras ese físico que asusta por su potencia nada más verlo. Hasta por esos momentos en los que me manda a tomar por el culo (perdón por la expresión) aunque diga que no es a mí. Él ha entendido lo que es el trabajo, este deporte, el sufrimiento que necesitamos y la necesidad del grupo, de la familia.

Lo anterior no pasa de ser cuatro palabritas para que él mismo entienda lo importante que es y todo lo que puede mejorar. Ahora viene lo mejor. Ayer recibimos la noticia de su futura paternidad. Obviamente mi alegría no puede superar la suya, pero es enorme. Va a ser un paso más en su vida, la vida de un valiente que entiende el verdadero valor de la familia y que lucha, junto a Leticia, por ser un gran ejemplo para todos.

Millones de felicidades y espero, poder ver a ese niño o niña corriendo muy pronto por aquí.

 

La gente con un talento especial hace lo que sabe hacer una y otra vez y parece fácil. Ellos lo hacen fácil. Podríamos hablar en este caso de jugadores o entrenadores. Tengo el honor de compartir una exposición de mi admirado Sergio Mullor. No es algo nuevo, nada que no se venga haciendo muchos años atrás en nuestro deporte, pero, sí es cierto que el contenido es realmente claro y conciso.

Y es que por mucho que algunos se empeñen, nuestro deporte está mucho más cerca del baloncesto que de cualquier otro. Lo siento futboleros, vuestro deporte es mucho más sencillo y menos exigente a nivel cognitivo.

Yo personalmente lo he compartido hoy con mis jugadores. Nos habla del término heredado “Puerta atrás”. Es una finta simple tras la que cuando observas que tu defensor no tiene en el mismo campo visual al hombre y al balón, le ganas la espalda. Siempre hay un momento, por mucho que se entrene, que el defensor mira sólo la posición del balón. Tú lo llevas a cometer ese error con los diferentes movimientos ofensivos de base.

Sin más, os dejo este magnífico vídeo en el que no hacen falta palabras para entenderlo y mucho menos para disfrutarlo. Enhorabuena a su autor Sergio.