AFC FUTSAL CLUB CHAMPIONSHIP 2019, un torneo que en lo personal me ha dejado la peor experiencia de mi vida, pero, que ha renovado (una vez más) mis ilusiones de que algún día, seamos un deporte independiente apoyado en un sinfín de proyectos como los del campeón, Nagoya.

En primer lugar, mis más sinceras felicitaciones a un club al que admiro profundamente desde mi primera etapa en Japón. Grandísima estructura. A Fuentes, su entrenador, hombre al que tuve la oportunidad de conocer en este torneo: discreto, humilde, inteligente, centrado en su trabajo y no en otros menesteres…te lo has merecido, tu equipo tiene algo distinto. Sin olvidarme de Nacho su PF, ¡qué pasión por dios! ¡qué trabajo!

A Shota, por ese lazo que nos une desde hace tiempo, tal vez lo merecías más que nadie.

Esto no es casualidad. Al margen del proyecto de Nagoya, la liga japonesa, por mucho que algunos se empeñen, paso a paso es un vivero de jugadores de futuro. Ya no sólo están allí, empiezan a emigrar para jugar en otros clubes europeos. Van lentos, estilo de vida japonesa, pero con paso firme. Cuarta Champion.

Este año otro pasito más, Oita, equipo totalmente profesionalizado. Así irán todos cayendo y se convertirán en posiblemente la mejor liga del mundo, la mejor organizada, la más atractiva. ¡Ojalá me equivoque y pueda ser la española! Lo dudo.

Por una vez creo que son ellos, los que deberían ser imitados en algunas cosas, pero, somos demasiado orgullosos, ¿verdad? Tenéis mi absoluto respeto y admiración.

A Thai Son Nam, ya lo dije, vuestro proyecto es más joven. Sólo necesitáis un poco más de tiempo para optar al premio total. No bajáis del pódium hace años, paciencia y buen hacer. Felicidades Miguel (aunque no hayas estado), Antonio y Txuba.

Irán va a dejar de ser el claro dominador en Asia. Se lo juegan todo a la calidad individual de sus jugadores y los demás equipos, ya juegan a controlar otras facetas del juego tan importantes como esa. Deben ponerse las pilas en el apartado táctico, demasiado talento desperdiciado y demasiada arrogancia sobre el 40×20.

Mi mayor tristeza viene generada por el nefasto nivel del arbitraje. Han deslucido una vez más un deporte como el nuestro. Es inadmisible y necesita de influencia externa, influencia positiva, experiencia que los haga crecer de verdad. Viene siendo un mal de esta competición muchos años atrás y no parece que vaya a dejar de serlo. AFC tiene que hacerse mirar esto. No es que perjudiquen a uno u otro, es que son tan permisivos que convierten el partido en un campo de batalla, por tanto…no se puede jugar.

Además, la superficie de juego. Igualmente, inadmisible. Me pregunto qué habrá detrás de esa cancha azul, no me lo puedo explicar.

Algunas veces te vas con dos tipos de sensaciones, la dulce y la amarga y, debes quedarte con las dos, digan lo que digan, de ambas se aprende.

Hoy disputamos un partido muy importante para nosotros, pero esta importancia ha sido adquirida al final. Hoy sí, nuestros chicos locales sin ninguna experiencia y sin ninguna ayuda han demostrado, ante un coloso, que no son menos que nadie y que, también se puede hacer en Qatar.

Me hace enormemente feliz ver proyectos como el de Thai Son Nam, me alegro de corazón porque todos sabéis cuánto amo nuestro deporte y necesitamos que gente como esta, nos muestre el camino en Asia, especialmente en los países del Golfo. Dicho esto, haber competido contra ellos y hacerlo (sin jugar a nada, pero hacerlo) hasta faltando muy pocos minutos no me demuestra lo héroes que son mis jugadores, me demuestra que ellos están haciendo las cosas muy bien (Thai Son Nam) y son dignos de imitar. Y, si tuviésemos un mínimo proyecto, con pies y cabeza entre nuestras manos, no somos más raritos que nadie, podríamos llegar algún día a competir con ellos, pero…dudo que eso lo vea quien tiene que verlo.

La derrota te muestra el camino si lo has dado todo hasta el final. Hoy fue así. Lo triste, lo del arbitraje.

A estas alturas no somos tontos. No hay cosa que más rabia me dé que piensen que somos tontos, yo al menos. No soy un avanzado, pero tampoco tonto, tonto y tonto tres veces.

Vamos por partes porque no corren buenos tiempos para aquellos que nos gusta decir las cosas tal y como las vemos.

Que Al-Rayyan hoy saliera vivo con opciones de poder sumar en el último partido y clasificarse no es bueno para la imagen de esta competición. Nosotros ya bastante tenemos con estar aquí y yo soy el primero que puede entender esto. Los que más lo merecen son aquellos que muestran un proyecto serio y que le dan valor a la competición, al fútbol sala de este continente.

Pero, podían ser un poco más discretos. Como he dicho en la entrevista final Thai Son Nam ha sido el auténtico merecedor de los tres puntos, sin lugar a duda, otra cosa es la permisividad arbitral. Seguramente ellos piensen que yo barro para casa, pero os aseguro, sobre todo por los amigos que tengo ahí, que no es así.

El fútbol sala de hoy como pasó en la edición de 2017, la última a la que acudimos, se ve perjudicado, ensuciado, por la enorme permisividad arbitral. Solo quiero que sea igual para los dos y que el espectáculo prime por encima de todo. Demasiados contactos y bastante descarados.

Les he puesto el ejemplo de nuestro país, España. Gracias a las quejas de determinados entrenadores el colectivo arbitral, que ha escuchado, ha hecho que mejore mucho el aspecto de contactos, de agresividad que, solo impide que el espectáculo atraiga gente, que es lo que nos hace falta. Quiero ver el vídeo y si me tengo que retractar de mis palabras lo haré, pero estoy convencido de que no es así.

Muy feliz porque mis jugadores aún no saben lo importante que es lo que han hecho hoy, estar hasta el final del mismo con opciones de ganarlo. Cuando la gasolina no te da, no te da y, hoy la estiramos demasiado.

Mabruk…

No podíamos empezar peor. La sensación de mis jugadores es buena, pero no es real. Cuando encajas nueve goles y solo haces cuatro, no es resultado para ver las cosas positivas y sí las negativas.

Es un claro ejemplo para entender por qué cuando acabas la carrera necesitas hacer prácticas, hay un salto desde la teoría, muy grande. Todo lo trabajado fue genial, pasarlo a la pista nos costará tiempo. Aquí no está el entrenador que te permite repetir la estrategia que fallas, ni el que, para la sesión para corregirte cualquier aspecto táctico, ni el que entenderá de situaciones personales o profesionales. Aquí tendrás un rival que hace su trabajo, ganarte, y, por cuantos más mejor.No me atrevería nunca a decir que hemos sido superiores en algún aspecto del juego, el resultado es contundente. Pero sí he visto alguna cosa que me va a hacer pensar en positivo. Mi experiencia me lo dice, nada será fácil y menos un salto de este calibre para estos jugadores.

Analizar mucho. Pensar más. Creer sin dudar. Trabajar sin parar. Los caminos largos no se recorren de un día para otro. Los atajos la mayoría de las veces hacen el trayecto mucho mayor. Lo de hoy es una clara demostración de realidad, de lo que he hablado en post anteriores. Nuestro fútbol sala, el de ahora, el que no tiene atajos, está diez o doce años por detrás del resto de países asiáticos. Si quieren podrán algún día competir, si no quieren, por mucho que lo intente, será en vano.

No se ha fallado en aspectos tangibles, se falla en aspectos disciplinarios, concentración, excesiva motivación y falta de realismo. El camino es tan tan largo que la paciencia será el único argumento para recorrerlo con seguridad.

Felicitar al equipo iraquí, no hay duda de que merecieron eso y tal vez algo más. También a mis jugadores, porque recibir una dosis de saber estar es fundamental y ellos, la aceptaron.

Los errores fueron los mismos que ya anticipaba, propios de la inexperiencia, de la prepotencia, de la arrogancia, del exceso de confianza, del querer jugar sin competir,  de una juventud que en nada se parece a generaciones anteriores. Ante esto, adaptarse a ellos será fundamental tanto en el deporte como el cualquier aspecto de la vida, para poder mejorarlos.

Será complicado ganar un partido, pero mejorar cada día espero que no. El próximo partido nos vendrá un equipo que sigue las directrices de un proyecto serio como es Thai Son Nam. Especial por enfrentarme a un amigo y compañero de hace muchos años, Antonio García. El grupo de entrenadores españoles en ese proyecto está demostrando que con tiempo y profesionalidad las cosas salen y muy bien, a día de hoy son uno de los equipos más competitivos de Asia.