Captura de pantalla 2016-09-22 a las 23.16.15Compartimos con ellos una semana en el hotel de concentración para la Intercontinental Fútsal Cup 2016, aquí en Doha. Muchas cosas me llamaron la atención.

Era fácil poder comparar ya que todos estábamos juntos. Grandes equipos. Pero ellos, Carlos Barbosa (actual campeón de la LNF brasileña), eran diferentes, son diferentes.

Desde el primer momento destacaron por su seriedad, puntualidad, cohesión y sobre todo por su humildad, su cercanía. Un grupo de chicos currantes como ellos solos, con un cuerpo técnico igualmente próximo  y muy muy profesional.

Obviamente para ganar un campeonato necesitas tener muy buenos jugadores y sobre todo realizar un gran trabajo. El trabajo es el que está detrás de cualquier éxito…en general. Carlos Barbosa demostró no sólo en su país, también fuera de él, que, con trabajo y humildad, además de correr mucho, un equipo gana campeonatos por encima de un conjunto de individualidades.

Fue una delicia compartir con su entrenador y con algunos de sus jugadores alguna que otra conversación. Hablaban mí mismo idioma y eso me hacía sentir cómodo. Da igual ser español o brasileño, hablamos fútsal y con eso vale. En aquella final yo iba con ellos. Pasaron cosas que no debieron pasar. Se permitieron actitudes que no debieron permitirse, y no ganaron un torneo que creo merecían por muchas cosas.

El fútbol sala tiene algunos espejos importantes en los que mirarse. Equipos ejemplo en su organización, comportamiento, actitud, profesionalidad. Carlos Barbosa es uno de los mejores para ello y yo los felicito.

Imagino que todos estáis siguiendo el mundial. ¿Dónde están los jugadores de Carlos Barbosa? Me resulta extraño no ver a ningún jugador del equipo campeón de Brasil, nada menos que la cuna del fútbol y el fútbol sala, en el equipo nacional. Ese es otro espejo, pero en el que no nos debemos mirar. Creo desde la humildad, que, como todo en la vida, cuánto menos contaminado esté nuestro deporte, mejor para todos será.

Estoy convencido de que soy un personaje muy extraño, pero ya, a mi edad, hay ciertas cosas que no me impresionan…por muy cerca que las tenga.

Mi más sincera felicitación en su cuarenta aniversario.

Aprovecho esta magnífica acción individual de Arthur en la Copa Intercontinental para pensar en voz alta. ¡No me canso de ver el regate!

Si esta acción la hubiera llevado a cabo otro jugador (de esos que copan las redes sociales y la prensa por poco que hacen), estoy seguro que hubiera dado la vuelta al mundo. He visto grandes regates a un portero pero pocos como éste, en el momento que lo hace y ante quien lo realiza.

No puedo más que felicitar y refelicitar a Arthur por esta delicia, por este artístico regate…lástima que no acabara en gol aunque creo que ni es importante eso ante tanta calidad.

Más allá de esta introducción me gustaría que todos los que a diario me preguntáis por distintos sistemas, estrategia, modelos de juego o todo lo que está relacionado con ponerle cadenas a los jugadores, comencéis a entender que trabajamos con personas. Personas que poseen una capacidad física, técnica, táctica y hasta psicológica, pero también creativa.

Y es esa creatividad la que debemos dejar florecer en cada momento. Por lo tanto, no es compatible cierto orden en cualquier situación táctica con una gran dosis de libertad, sabiendo utilizarla bien. Dominando el riesgo y minimizando los daños. Intentando que el error nos penalice lo menos posible. Dando al jugador ventaja para poder expresarse como individuo. Para que sea capaz de crear, de sorprender, de gustarse a sí mismo y con eso aportarle todavía más al equipo.

Siempre repito en los entrenos que los sistemas son trampas para inducir al rival a pensar que nos conocen. Los debemos romper cuando menos lo esperen, salir por otro lado. La estrategia igual. ¿Qué equipo no te conoce hoy con tantos medios? ¿Quién no habla de tu estrategia, de cómo la finalizas? Es precisamente eso lo bueno. Ellos creen saber lo que vamos a hacer y nosotros vamos a inducirlos al error. Cómo la peli “Ahora me ves…(ahora no me ves)”. Es ahí donde nuestros jugadores deben estar entrenados para crear, ofrecernos algo diferente…y nosotros para permitirlo.

En esta ocasión podéis ver como iniciamos la jugada con un movimiento muy pero que muy básico. Ordenado por el sacador y en el que todos están preparados para ejecutar en sus posiciones. Una vez iniciado, nos limitamos a utilizar las distintas posibilidades y a aprovechar nuestra creatividad, en este caso la de Arthur, para finalizarlo. Insisto: la iniciación la podemos preparar, la finalización no, y para eso debemos entrenar.

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De vuelta en Doha hace unos días intentando asimilar de nuevo la distancia con los nuestros, la diferencia cultural, el clima. Comienza la cuarta temporada en Qatar.

Y quería empezarla haciendo una pequeña y subjetiva valoración de la anterior. Depende de para qué, a veces es bueno mirar hacia atrás o no. Siempre será nuestra elección. En este caso yo decido siempre mirar para aprender e intentar corregir errores, intentar mejorar, poder ofrecer a los míos algo más.

Tal y como refleja la fotografía elegida, sin unión total no hubiera sido posible salvar la temporada. Dicen que lo que “mal empieza mal acaba”. En este caso no puedo decir que haya sido así.

A lo largo del curso hemos superado auténticos inconvenientes. A veces porque es natural y otras porque nosotros mismos nos los buscamos. No rendirnos y levantar la cabeza en los malos momentos, juntos, muy juntos, era el objetivo y después…a ver qué pasa.

Siempre que miraba a mi alrededor observaba a nuestra gente empujando, ayudando. Unos más y otros menos, cada uno lo que podía. Los jugadores, el personal auxiliar, Tareq (nuestro mayor pilar), los jefes y nuestras familias. Sabía que tal vez no todo podía salir bien pero que si el deporte es justo, algo nos devolvería, ellos lo merecían.

Nos ha devuelto la posibilidad de seguir juntos un año más. Esa liga que se nos va en el partido extra, la copa ganada o la actuación en la International Cup no deben ser suficientes.

La nueva temporada promete un poco más de emoción. Son tiempos de preparativos, de dudas, de rumores y hasta de sorpresas. Es un deseo personal que este año, con la posibilidad de contratar a otro extranjero Sub-20, los partidos se igualen entre los equipos más modestos y los más poderosos. Necesitamos una liga más competitiva, más igualada, más exigente.

 Ahí, espero que esté Al-Rayyan. Les deseo a todos los integrantes del club toda la suerte del mundo, la vamos a necesitar.