Por mucho que nos quejemos unos y otros, cuando no puedes hacer tu trabajo, te sientes infeliz.

Creo que eso pasa en cualquier lugar del mundo. Como decía un amigo, la mayor enfermedad de este siglo XXI es la pereza. Después de dos años, los perezosos no pueden con el ritmo que marca la pandemia.

Francamente muy feliz de poder enlazar ocho sesiones consecutivas. En las condiciones actuales, con la pandemia como modificador de todo lo que podemos y/o no podemos hacer, es complicado.

Las indicaciones por parte del Gobierno son de practicar al aire libre y con la seguridad de no tener positivos. Eso nos ha complicado la vida. En primer lugar, porque no disponíamos de cancha propia así. En segundo porque estamos en temporada de lluvias y cuando cae, en Tailandia cae de verdad y, la cubierta no puede contener el agua que se filtra a la base de la pista, eso nos hace volver a parar.

31 de Julio es fecha prevista para comenzar la temporada. Los que quieren ganar no suelen poner excusas, deben adaptarse, se más listos e intuitivos.

Tenemos al equipo muy dividido por los compromisos de la selección y, va a ser así todo el año. Contamos con la ventaja de tener prácticamente al mismo grupo que el año anterior, la adaptación no es tan necesaria. Todos saben lo que quiero.

Renovar el título siempre es más difícil que ganarlo, aunque hayan pasado dos años. Ese es el objetivo principal. Ser dominador de la competición doméstica es lo mínimo a lo que un club, que se siente importante, debe aspirar cada año, con opciones reales, aunque no lo ganes siempre… es imposible.

Chonburi está inmerso en un proceso que no ha terminado. Muchas cosas pendientes de acabar y una nueva generación que, aunque crece a ritmo lento crece y confiamos sea lo suficientemente consistentes para abordar el futuro a medio plazo.

Por mi parte y, tal y como sucedió la temporada pasada, enormemente agradecido por el esfuerzo diario de todos. No nos lo van a poner fácil.

Con un sentimiento de enojo, parece que me estén matando las circunstancias actuales, disfrutar de un partido como el de ayer alivia esas sensaciones, esta impotencia.

Normalmente no termino de ver los partidos de fútbol sala, los de ahora, incluso los de mi equipo a veces me cuesta hacerlo.

Sporting y Barcelona me hicieron despertar anoche. Seguro habrá lecturas mil en función de nuestra manera de entender este deporte pero yo, vi lo que vi.

Lo primero es que un partido así debe ser guardado, analizado mil veces y utilizarlo como ejemplo para las futuras generaciones. No le faltó de nada.

Dicho esto, simplemente dejo caer lo que provocó en mí este emocionante partido y lo encajo en esos tópicos que todos los entrenadores usamos.

Los árbitros. Una vez más, y no voy a profundizar, el arbitraje deslució el juego. Fue bueno el partido pero con otra interpretación hubiera sido mejor. Permitieron demasiados contactos. ¡No se enteran! no se enteran de que este deporte no es atractivo si lo acercamos al fútbol. Me encantaría verles dar una patada a un balón a estos tipos, ya sería suficiente.


¿Cuántos partidos pudimos ver dentro de ese partido? Fue una guerra con mil batallas. Hubo infinidad de momentos importantes que exigían tomar decisiones dentro y fuera de los cuarenta por veinte. No había un momento para respirar.


Los segundos quintetos. Creo que fue una de las claves. La segunda rotación de Sporting desgastó lo suficiente al rival y se pudo ver en la segunda parte. Todos hablan del nivel físico del equipo portugués. ¡Grande! pero no hay tanta diferencia real entre uno y otro equipo. Sporting sabía de la dependencia de Ferrao y Dyego y los llevaron a la extenuación, algo que dio sus frutos.


Sporting tiene en ese roster nueve jugadores por debajo de 22 años y todos hechos en su academia. Construidos en base a una idea flexible. Su entrenador ha sabido adaptarse a los diferentes jugadores que pasaron por sus manos. Cualquiera que viera a Sporting hace dos años sabe que no juega igual. ¡Premio!


Con estructuras tácticas simples, muy simples, pero que los jugadores entienden bien y en las que pueden desplegar sus habilidades, compitieron al nivel más alto. Patrón de ataque sencillo y claro; estrategia básica pero inteligente; defensa individual pura apoyada en su enorme poderío físico. Que sigan diciendo que el fútbol sala no se parece más al baloncesto que al fútbol.


Tanta simplicidad provoca, aunque parezca contradictorio, una gran riqueza y variedad táctica que viene de la mano de la creatividad de los jugadores. Aclarados, ataque con pívot, con cuatro, dualidades, estructuras con tres, con cuatro, estrategia finalizada, estrategia con pase atrás para iniciar, participación del portero en fase ofensiva para obligarlos a ajustar continuamente y no excesiva, y mil cosas más. Pero todo fluye de los jugadores dentro de un entorno ideal, creado por su entrenador.


Liderazgo. Como quiera que sea, yo no lo conozco personalmente, pero da para observar la capacidad de liderar de su entrenador. Saber y convencer deben ir unidos cuando compartes ideas con tus jugadores. Puede gustarte o no pero se ve. También se ve como el club lo apoya, algo tremendamente importante en estos tiempos pero que algunos se empeñan en no entender. Tal vez en busca de un protagonismo que no les corresponde. Eso los jugadores lo perciben, dan un paso hacia su posición natural y olvidan el intervencionismo.

Detrás de lo que pasó ayer hay un proyecto, algo que se ve aunque no lo conozcas profundamente. Los proyectos te llevan al éxito. Los proyectos necesitan tiempo, mucho, y continuidad. Los fracasos o errores son parte de los proyectos y deben fortalecerlo, no debilitarlo o hacerlo retroceder.

¡Cuántas veces no habremos usado los entrenadores la palabra “PROYECTO”!

Sporting es el resultado de un proyecto que se extiende en el tiempo de forma ordenada, lógica y bien coordinada.
Eso fue lo que vi ayer, y me hizo tremendamente feliz.

Ayer jugaron la final dos de los cuatro mejores equipos del continente. Ambos hicieron un trabajo descomunal y nos hicieron pasar un rato divertido. No había otro partido mejor que este. El resultado fue consecuencia de muchas circunstancias y que si jugaran hoy de nuevo, podría ser diferente, debido a la igualdad.

Hoy el protagonista es Sporting Club de Portugal, mis más sinceras felicitaciones y agradecimiento por el partido que ofrecieron.

¿Ser campeones? ¡no!. Digamos mejor “conseguir el objetivo”. Estamos en un tiempo en el que sólo adquiere valor aparecer en la foto si ganas algo, de lo contrario, los objetivos parecen menores.

El fútbol sala no cobra sentido exclusivamente si eres campeón porque sin los otros, no podrías serlo. ¿Es menos importante su objetivo? En mi opinión no, y tanto lo es ser campeón como no descender, entrar en play off o lo que sea. Cumple tus objetivos, los del club y con eso, serás el campeón de tu liga. Todos somos parte de esto.

En Chonburi, pase lo que pase ya hemos empezado hace un tiempo. Poco a poco y con la cabeza puesta únicamente en el siguiente entrenamiento. Mejorar el anterior como prioridad y esperar al siguiente para hacer lo mismo, no hay más.

Mientras, me encanta que otros se proclamen campeones antes de comenzar. ¡Felicidades! hay muchas formas de ganar un título pero a mí me gusta celebrarlo cuando se ha ganado y no antes, es más divertido y respetuoso.

Como ya dije en post anteriores, a lo largo de estos casi dos años, no está siendo fácil. Nunca dirigí un proyecto tan complicado. Seguimos tomando decisiones difíciles que seguramente, requerirán algún sacrificio. No se ha acabado, desgraciadamente.

Mi particular obsesión es inculcar a los chicos que sin hacer algo “extra”, difícilmente renovaremos el título. Los retos son muchos pero uno es el principal: el año anterior teníamos que vencer al campeón, en esta, el campeón somos nosotros. Debemos vencernos a nosotros mismos, nuestros números, nuestra actitud, nuestro rendimiento en general y eso, será en la pista de entrenamiento para transferirlo después a los face to face.

No quiero tener conmigo a jugadores que no entiendan la necesidad de hacer algo “extra”. Todo jugador que no incluye en su día a día “extras” no es un ganador. Como el resto de miembros del equipo, sin excepción. De momento, eso estamos haciendo.

La pérdida, acertada o no de algunos jugadores importantes, debemos suplirla con trabajo, mejor performance individual y colectiva, inteligencia, autoconfianza.

Me obsesiona acercar el fútbol sala Tailandés, en la pequeña parte que me toca, a las grandes competiciones de referencia. No estamos lejos de hacerlo conjugando el puro Thai-Style con el aprendizaje y compresión de los pequeños detalles que hacen la diferencia.

Yo no sé cuál es el límite, es necesario explorarlo, ir más allá para saber hasta dónde es posible competir con ellos. Para ser un fútbol sala de alto nivel, referencial, hay que estar siempre, no de vez en cuando, muy de vez en cuando, en los torneos grandes y peleando por ellos.

Nuestro día a día:

Todo comienza, a diario, con una reunión del staff, en la que preparamos con todo detalle la sesión. Valoramos los objetivos e intentamos optimizar el tiempo, algo imprescindible. Los jugadores deben estar en la pista el menor tiempo posible, señal inequívoca de que nuestra organización se acerca a la excelencia.

Previo a la sesión, analizamos con algunos jugadores, situaciones técnico-tácticas individuales del entrenamiento anterior. Con calma y escuchando sus observaciones. La prioridad es que el juego sea comprendido a través del análisis por ambas partes. Perseguimos el consenso y feedback positivo.

Toma de peso y visualización de las estadísticas obtenidas de la última sesión, de forma individual y grupal. Los jugadores disponen de esta información diariamente antes de comenzar la sesión. Fundamentalmente orientado a pérdidas de balón en la fase ofensiva y, recuperaciones, espaldas perdidas y unos contra uno, en fase defensiva. Para nosotros es la base sobre la que construimos todo lo demás.

Estas son una toma básica de estadísticas y que son las que compartimos con los jugadores a diario.

Preparación del cuerpo con trabajos individualizados. Cada jugador debe realizar un programa personal de activación antes de la sesión. Con ello conseguimos evitar lesiones, muchas. No estamos en un fútbol sala absolutamente profesional y los jugadores, están en el proceso de serlo intrínsecamente.

Al finalizar la sesión, cada día algunos tienen trabajo “extra” para mejorar determinados aspectos individuales. No superamos los quince minutos de tiempo total y siempre con baja intensidad.

Algunos detalles del desarrollo de las sesiones:

Por la dificultad para comunicarme, por el idioma, intento que la sesión la dirijan mis auxiliares, participando exclusivamente en aquellos momentos que considero necesario.

Minimizo el uso de la pizarra táctica. Si puedo, demostraciones sobre la pista, son más efectivas y me ahorran tiempo. Normalmente cuando la usas, debes también mostrarlo sobre la cancha, doble trabajo.

No uso libreta, lo que se me escape durante la sesión lo extraigo del posterior análisis de vídeo (en casa). Lo que observo, y de forma muy selectiva, lo corrijo de inmediato. Máxima concentración. Sin olvidarme de la importancia de no parar el juego continuamente. Adquirir un buen ritmo en los entrenamientos es otra de las prioridades.

Los porteros, siempre trabajan una hora antes que el resto y de forma específica. Ddespués, trabajo con el grupo.

Los días de doble sesión, los porteros hacen entrenamiento con bola de tenis al final por un tiempo de 20 minutos como máximo.

Continua comunicación con los jugadores. Ellos son la clave de todo. La información que puedo extraer en esos momentos es de vital importancia para poder evolucionar como entrenador. También el refuerzo positivo, ellos deben saber cuándo lo hacen menos bien, pero sobre todo cuando lo hacen muy bien. Así, cobra sentido su dedicación.

El que no quiera entrenar, tiene autorización para no hacerlo. No puedo permitirme el lujo de compartir ilusiones, esfuerzo, dedicación con gente que no tiene ganas de trabajar. La proporción de entrenamiento partidos es de 5-1. Los jugadores deben amar el entrenamiento y esforzarse al máximo, entender su importancia. Comprendo que un día, la cabeza no esté, existe la excepción, pero te quedas fuera por el bien del grupo y sin posibles repercusiones si eres honesto, algo que se demuestra con el tiempo.

Es mi responsabilidad hacer que se lo pasen bien. Entrenamos en especificidad y eso es, jugar, tratar de llevar las tareas a situaciones reales en las que los jugadores compitan por ganar. Desde estructuras básicas a más complejas pero todas a buen ritmo, competitivas y próximas a lo que nos encontraremos. Algunas veces con dificultad por encima de lo normal, para provocar adaptaciones tanto físicas como cognitivas.

Y después…

Para mí es un gran momento. Tras un descanso, en casa y tranquilo, le dedico tiempo al análisis, al scouting de la sesión. Hace unos días hablaba con un compañero de la importancia de las observaciones en los vídeos de las sesiones, más que en los propios partidos.

Sin ruido innecesario de fondo, con un poco de música, un buen café y muchas ganas, es el momento en el que nada se puede escapar. Creo que es la clave en lo personal, el tiempo que dedico a la observación. A partir de ahí, aparecen mis inquietudes, mi propio yo, surgen ideas, tareas, maduro como entrenador.